OSCAR HERNANDEZ:

“Mi pasión por la guitarra es un llamado interno, no tiene explicación”

Oscar Hernández es un talentoso y virtuoso músico que desde muy chico abrazó con pasión la guitarra, instrumento que sabe interpretar con gran maestría. Con él dialogamos mate por medio, sobre su amor por la música, sus recuerdos del barrio su rica trayectoria y sus proyectos.

El barrio de su infancia

“Para que vean que soy bien de La Plata, yo nací en el Policlínico General San Martín un 6 de enero de 1950 y por esas vueltas de la vida, allí fallece mi mamá muchos años después”, nos señala Hernández, quien a muy temprana edad se radicaría en Villa Elvira para quedarse para siempre.

“Mi papá era ordenanza en la antigua DEBA en 44 entre 5 y 6, frente a la Farmacia Carusso –recuerda-. Entonces a través del Banco Hipotecario, compró una casa en 96 entre 120 y 121 cerca del club Villa Montoro, club que quiero mucho porque allí jugaba al fútbol, y allí nos trasladamos con toda la familia, que éramos nueve hermanos. Por aquel entonces era todo campo y recuerdo que cuando éramos chicos íbamos con mis hermanos a la aviación a pié. Tendría 9 o 10 años. Las calles eran todas de tierra, luego de mejorado, había un barrial impresionante. Para llegar hasta casa eran 7 u 8 cuadras de barro, era imposible cuando llovía. La luz llegaba pero las calles eran oscuras. Pero nos conocíamos todos, no había ningún peligro. Las ventanas a la noche tenían ojos, los vecinos nos cuidábamos entre todos. Cuando llegabas a ruta 11, del otro lado ya era El Carmen, Berisso, y a esa escuela fui yo, la 20 de Junio que estaba en 96 y 126 frente al club El Carmen. A pocas cuadras estaba la Comisaría de Villa Ponsati. Ahí cursé hasta sexto grado y después me dediqué a la guitarra”.

De chico, jugó al fútbol pero después tuvo que dejar cuando se dedicó de lleno a tocar la guitarra. “Mi sueño era ser arquero –nos explica Hernández- pero como tenía que ver con las manos siempre tenía esguinces o me estropeaba un dedo, y eso no se complementaba con la guitarra. Cuando era chiquito yo era de Boca y después me hice de Argentinos Juniors por Diego Armando. En ese barrio viví hasta los 23 años, después me fui a vivir solo. En calle 92 y ruta 11 tenía un local comercial y ahí puse enseñanza de guitarra”.

Su pasión por la música

A los 10 años, Oscar Hernández comenzó sus primeros acordes con la guitarra de su padre Liberato, quien le compró más tarde -a los 17 años- su primera guitarra, la que aún conserva.

“Mi papá tocaba la guitarra también y tengo un hermano que vive ahora en Paraguay que era bajista de Abel Saldía… De chico armaba una orquesta en la esquina cuando estaba de moda la cumbia. Incluso hay históricos en El Carmen como el cantante Hugo Reyes o Alberto Manarino que era guitarrista”.

Sobre su pasión por la guitarra nos expresa: “No hay una explicación de por qué a uno le gusta esto. Por ejemplo el día de mañana Maradona puede tener 10 hijos y le sale uno solo jugador de fútbol. Nosotros somos muchos hermanos y guitarrista salí nada más que yo. El otro es Karateka, otro hace audio y electrónica, otro corre carreras pedestres y salio dos veces campeón platense, otro jugaba al fútbol, otro que está en Paraguay era bajista de Abel Saldía, había una de mis hermanas que tenía una voz muy linda pero nunca se dedicó a cantar… El único que salió como mi papá fui yo”.

Desde muy temprana edad comenzó a componer, creando a lo largo de su carrera obras de todo tipo de género, como así también para teatro, videos, y arreglos musicales para otros interpretes.

“En casa éramos muy pobres –nos aclara Hernandez-, dependíamos del trabajo de mi papá que era ordenanza en DEBA y hubo que trabajar de lo que se podía. Hice de todo, porque la gente se piensa que uno toca la guitarra y nunca hizo nada. Trabajé haciendo zanjas a pico y pala, en la refinería de YPF, he trabajado como peón de limpieza, hice pozos para cloacas, encofrados… no la he pasado de arriba y mis manos han sufrido trastornos físicos y musculares, sin embargo seguía igual. Mi pasión por la guitarra es un llamado interno, no tiene explicación. Con lluvia, sin plata, sin representante, siempre seguí con la guitarra”.

A los 24 años conoció al Maestro Domingo Mercado, quien le enseñó técnica y música teórica. También por la misma edad experimentó la actuación con el gran público en el 1° Festival de City Bell del año 1971, siendo la revelación del mismo.

Su primer concierto lo ofreció en el Salón Dorado de la Municipalidad de La Plata el 28 de junio de 1974, apadrinado por su maestro Domingo Mercado.

Hernández realizó giras por todo el país acompañando al cantante y compositor salteño “Chango” Nieto durante unos 5 años.

Un gran momento en su carrera lo constituyó su participación en el Pre-Cosquín/83 en la Ciudad de Azul y su posterior actuación en el Festival Mayor de Córdoba, ganando el 3° puesto.

“En el año 1983 gané en Azul el derecho a compartir escenario mayor en Cosquín –recuerda-, y por error mío, por repetir una obra no gané el festival cuando después el mismo jurado me dijo que si no cometía ese error era el ganador. Una de las anécdotas más lindas que tengo es cuando debuté en Cosquín con el Chango Nieto, había como 30 mil personas. Fue fabuloso”.

Una importante trayectoria

Oscar Hernández ha expuesto su talento no solo en nuestra ciudad sino que ha realizado conciertos en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires y del país, entre otros en la Alianza Francesa, Salón Dorado de la Municipalidad de La Plata, Teatro Lozano, Círculo de Periodistas, Salón de Actos de lOMA, Caja Provisional del Colegio de Martillero, Colegio de Escribanos, V Feria Internacional del Libro (invitado especial por la Embajada de Bolivia), Centro Vasco, Club Universitario, Teatro Opera, Festival de Cosquín –Córdoba-, Sheraton Hotel de Buenos Aires, Rotary Club La Plata, Asoc. Cultural Alborada, Centenario Ciudad de Pigüe, "49º Aniversario de Radio Provincia, Salón Auditórium de San Nicolás, Salón Cultural Rivadavia, Teatro Luz y Fuerza de La Plata, Auditórium de 25 de Mayo, Salón Auditorio Municipalidad de San Nicolás, Salón Auditorio de Bahía Blanca, Colegio de Abogados, Centro Cultural General San Martín de Capital Federal, Teatro del Lago, Salón de Actos MOSP, Salón Auditorio Pasaje Dardo Rocha, Teatro Argentino, Salón de Actos de la Facultad de Bellas Artes, Club Banco Provincia, Salón de Actos Comité Cultural de 25 de Mayo, Expo ­Feria de las Colectividades - Pasaje Dardo Rocha-, Club Regatas, Círculo Policial, Centro Cultural Homero Manzi, Teatro La Nonna, Caja de Ingenieros, Asociación Judicial Bonaerense, Museo Almafuerte, Asociación Cultural de las Pcias. Argentinas, Casa del Tango, 115° Aniversario de la ciudad de La Plata (plaza Moreno), Agremiación Médica Platenses, 3° Encuentro en el Salón Provincial de la Guitarra de Avellaneda, Meridiano V y el Coliseo Podestá.

A lo largo de estos años ha compartido escenario con grandes artistas, muchos de ellos grandes referentes en su formación musical.

Cuando se hizo en el Centro Cultural General San Martín el homenaje a Atahualpa Yupanqui, Hernandez fue invitado especialmente junto a Suma Paz y Alberto Manarino. “Cuando más me temblaron las patas como dice el paisano, fue cuando estuve frente a Atahualpa Yupanqui –recuerda-. Estaba Alberto Manarino, Suma Paz… y toqué dos obras delante de él. Después tuve la suerte de conversar con él y le pregunté como afinaba la guitarra, ya que saca un sonido muy especial. También soy fanático de la técnica de Eduardo Falú”.

Además en el 49° Aniversario de Radio Provincia de Buenos Aires compartió escenario junto a Domingo Cura; Ariel Ramírez; Domingo Mercado; Argentino Luna; Ángela Irene; Alberto Manarino; F. Chamorro, y participó en el Programa a nivel Internacional "Guitarras por el mundo" organizado por Falú, realizado en el país.

“Mis referentes inapelables para mi cultura, para mi auto-educación son Atahualpa Yupanqui, Eduardo Falú, Ariel Ramírez y Astor Piazzola. Siempre están ahí, están arriba, son realmente eternos”.

En 1987 fue invitado como compositor al 2° Simposio Internacional Guitarrístico en Argentina realizado en el Centro Cultural Gral. San Martín de Capital Federal.

Grabó cuatro álbumes musicales en CD en los años 1981, 1993, 1996 Y 1997. Como así también compartió trabajos musicales y arreglos con el Chango Nieto; Rafael Amor; Mónica Quarto; Aníbal Crespo; Julia Hernández; Cecilia Cattáneo; Marcos Mareco; Silvia Luna Paz; Alcira Regueíra Marquez; y otros.

Próximamente, junto a la Institución La Casa de las Provincias, realizará la presentación de sus cuatro álbumes y el compilado de los mismos como un raconto de sus 21 años grabando en la ciudad.

Premios y reconocimientos

Por su trayectoria Oscar Hernández fue distinguido por distintas instituciones como la Biblioteca Nacional, la Honorable Cámara de Diputados de la Pcia. de Bs. As., A.M.A. (Asociación Mujeres Argentinas), Tribunal de Tango y el Club A. City Bell, entre otras.

El 17 de abril de 2000, a cargo de la subsecretaria de cultura de UPCN, se le rindió homenaje junto a su alumnado y público, por sus 30 años en la música y la guitarra, en el teatro Lozano de nuestra ciudad. A su vez homenajeado con una distinción en manos de Mario Mancini (Secretario de Cultura de esa institución) y el folclorista e interprete salteño Chango Nieto.

En octubre de 2002 Hernández recibe una distinción de la Casa del Tango de La Plata por sus 32° años de aporte a la Cultura Musical Argentina.

El 29 de Septiembre de 2004 fue distinguido por el Comité Radical de La Plata, por su aporte y prestigio en la cultura de la guitarra, como docente e intérprete.

Finalmente en Octubre de 2005 recibió el Premio Cóndor de Fuego 2005 a la trayectoria artística y cultural como intérprete y docente.

“Soy amigo de mucha gente –nos explica Hernández- pero no me gusta hacer ostentación pública de eso. No me gusta compadrear con la fama, somos todos iguales. La fama es puro cuento. Me parece que hay mucha gente que tiene motivos como para hacerle un monumento como un científico, los cirujanos que todos los días salvan vidas, enfermeras que cuidan 30 o 40 enfermos y no salen en los diarios. Hay gente que le está dando de comer a muchos pibes y hay tantos que hacen cosas por la humanidad… A mi me ayuda la trayectoria, el prestigio, la buena educación, ser buen ciudadano, preocuparme por los demás, generar generosidad y no pasar chapa a la gente, eso no me gusta”.

Tiempos difíciles

Hoy en día hay poco apoyo para la gente que quiere dedicarse de entero al arte y resulta muy difícil vivir de ello.

“Es imposible vivir hoy profesionalmente de la música –nos señala Hernandez-. Se vive de una manera degradante. Para vivir de la música me tengo que colar a hacer géneros que no me gustan o que me paguen algo por acompañar a alguien. Como instrumentista no se puede, menos en La Plata, y Capital Federal es como dice Gieco un monstruo grande que pisa fuerte. Allá hay que ir a mi edad como un principiante por un sanguchito, un café con leche y si me pagan. A esta altura de mi vida en ningún lugar voy a intentar suerte. Ahí empiezan a aflorar las situaciones extremas en que el músico está parado. En muchos lados te invitan a tocar pero no saben si te van a pagar. Esto pasa en todas las profesiones, no solo en la de músico. Yo tengo 36 años de músico, tengo pilas de notas, pilas de fotos, una larga trayectoria… lo único que me queda de capital es la convicción que tengo, mi dignidad, mi ideología. A esta altura creo que no puedo tirar a la remanchanta un montón de cosas. Siempre digo que hasta el cartonero elige los mejores cartones, no junta cualquier cosa. Hoy son tiempos muy difíciles para el intérprete. Uno tiene que ir con un casete o un CD a las radios a ver si lo pueden difundir. Lo pasarán una o dos veces y después chau. Por eso siempre les digo a los medios de difusión que el día que me muera que no me difundan, porque ya voy a estar muerto. Yo quiero disfrutarlo ahora. Hoy el músico profesional tiene que enfrentar todas estas situaciones de liviandad, degradación, problemas económicos, falta de responsabilidad de los demás tanto del Estado como de las demás instituciones ya que habitualmente el músico debe cargar con la difusión, folletos, si el salón está en condiciones, si hay sonido... Estamos en una Argentina en que conviven la liviandad y el facilismo con la gente que se preocupa y es responsable. Por eso uno se aferra a sus convicciones, a su dignidad. Los músicos argentinos somos como las cucarachas, cuanto más dificultades hay, más fuertes nos hacemos”.

Por esa razón, paralelamente a su carrera artística se dedicó a la docencia, formando valores nuevos en lo instrumental y vocal, destacándose a un nivel superlativo los intérpretes Aníbal Crespo, Cecilia Cattáneo, Andrés Da Costa Faro y Mónica Quarto.

“Para poder subsistir dignamente junto con mi familia soy profesor de guitarra, y esto encierra una conducta, una gran responsabilidad y eficiencia porque la gente a esta altura de la vida no tiene tanta plata para tirar y paga lo que vale. De marzo a diciembre puedo trabajar muy bien como profesor. Tengo la preparación de chicos para entrar al conservatorio y veo que estas escuelas se han quedado en el tiempo en cuanto a incentivar a la gente. Los alumnos a nivel mental, a nivel aprendizaje no tienen la misma rapidez y no tienen la misma facilidad de velocidad en técnica de enseñanza. Un profesor no le puede exigir a un alumno que haga determinada obra porque otro lo hace, porque lo termina frustrando. Ese chico tiene habilidad para otro tipo de obras y eso no se discrimina en los conservatorios y por esa causa fracasan muchos alumnos y muchos profesores. Mi preocupación es tratar de darle al alumno una buena enseñanza de una manera de aplicar la inteligencia en su capacidad y en sus anhelos personales. Que no se frustre y pueda disfrutarlo”.

Sus proyectos

Oscar Hernández vive ahora en 13 y 75, lugar donde se trasladó hace 28 años cuando se casó. Con una rica trayectoria como músico y compositor, trabaja en un proyecto que busca orquestar obras argentinas para conjuntos de danzas nativas con el sonido de hoy; pero sin deformar absolutamente nada de su idea y formato musical.

“Me gusta la parte de investigación –explica Hernandez-. Por ejemplo ningún músico se ha preocupado por las obras de los hermanos Abrodo y los hermanos Avalos, y me está picando el bichito por investigarlos como también a Andrés Chazarreta. Además tengo un proyecto con un bandoneonista de primera como Tito Rodríguez, que lo rescaté porque había sido degradado por la sociedad y las áreas de consumo de bailes, y quiero sacarlo como músico de concierto. Por eso está el proyecto con él de rescatar obras argentinas pero con un aditivo modernista sin deformar lo que inventaron nuestros mayores. Combinando una sinfónica virtual a cargo del maestro Oscar Grati, mi técnica en guitarra, un bandoneón doble A alemán y un teclado último modelo veremos que se puede hacer con la esencia de hace cien años. Si la sinfónica de Berlín que es una de las mejores del mundo junto con la de Nueva York, hace cosas maravillosas con obras de hace 200 años, lo que se puede llegar a hacer con una zamba, con una vidalita, con una chacarera de ahora con la esencia de hace cien años. Otro proyecto es grabar un CD en homenaje a Eduardo Falú, que todavía nadie lo ha hecho, pero falta plata… En mi cabeza hay muchas posibilidades, hace años que vengo elucubrando el sueño de Waldo de los Ríos: sinfonizar, jerarquizar la música argentina en el Teatro Colón, en el Teatro Argentino. Hasta ahora los únicos que han jerarquizado nuestra música han sido Astor Piazzola, Eduardo Falú con la Camerata Bariloche y Ariel Ramírez con la Misa Criolla, pero después, a partir de esos monstruos no hay hoy un artista que represente la música a un nivel jerárquico. A nivel mundial el tango está sobresaliendo y es un furor, se ha sofisticado, modernizado y tecnificado, pero el folklore no. Eso es lo que estoy tratando de hacer desde este humilde rincón”.