JOSÉ RAMÓN ARTEAGA:

“DEBEMOS REFORZAR NUESTRA IDENTIDAD COMO COMUNIDAD”

Jose Ramon ArteagaSi bien no nació en Villa Elvira, José Ramón Arteaga vivió durante muchos años en la localidad y conoció una realidad muy diferente a la actual: “Viví mucho tiempo en Villa Elvira -señala-. Fui docente en la década del ’80 en un oratorio salesiano haciendo apoyo escolar, haciendo una tarea voluntaria y solidaria. En ese entonces, Villa Elvira para los registros municipales terminaba en la calle 80. Hablar de Villa Montoro era bajarse de un micro en ruta 11 y 96, en calle de tierra que cuando llovía te tenías que ir agarrado del alambrado para no caerte. En el año ’80 no existía Villa Alba, El Palihue, no existía prácticamente nada. La densidad poblacional no era la de hoy en día”.

De perfil bajo, siempre trabajó por modificar esa realidad. En el año 1995 fue Delegado Municipal de Villa Elvira y actualmente es Secretario Administrativo del Concejo Deliberante. “La experiencia me enseñó que la política no se limita a militar en un determinado partido. Hay infinidades de voluntades anónimas que diariamente sin recibir nada a cambio, sin estar en ninguna lista ni en ningún partido político aportan su grano de arena para cambiar la situación, para solucionar los problemas, para cambiar la angustia en esperanza, el dolor en alegría, en esto está nuestro compromiso. La función del político es acompañar e intentar desde las instancias de poder a que uno accede, transformar esta realidad, pero siempre con la ayuda de las instituciones y de la comunidad. Solo no se puede hacer nada”.

UNA LOCALIDAD QUE CRECE DIA A DIA

Villa Elvira experimentó en estos últimos 20 años un crecimiento poblacional impresionante. Ha explotado demográficamente y en la actualidad está rondando los 85 mil habitantes.

Este crecimiento transformó al viejo barrio y trajo nuevas necesidades. Arteaga expresa: “Desde que vine a vivir acá, mi intención fue siempre trabajar y aportar lo mío por el progreso de la comunidad, que tiene una característica muy particular de solidaridad y esperanza.  En estos últimos diez años se ha hecho mucho en localidades como la nuestra. Cuando yo fui delegado en el año ’95 a mí me tocó la tarea de comenzar con los primeros consorcios de obra pública para intentar llevar algo de progreso a nuestra comunidad. En ese tiempo existía como pavimentado la avenida 7, la 80, la calle 96, la 74, el Barrio Monasterio, algunas calles de Barrio Jardín y pará de contar. Todo lo demás era barro, tierra”.

Si bien se hizo mucho, aún queda mucho por hacer. “De la  avenida 90 hacia Magdalena –continúa Arteaga-, hay localidades como Villa Garibaldi, Lomas de Copello, San Carlos, Ignacio Correas, Villa Montoro, Villa Alba, Aeropuerto... donde todavía hay 2.400 cuadras de tierra. Para seguir el plan de obras debe seguirse un sentido solidario, de comunicación, para que el vecino pueda tener por lo menos a dos cuadras un pavimento donde tener una ambulancia, tener un patrullero, asistencia, que pueda pasar un micro, que los chicos puedan ir a la escuela”.

ALGUNAS NECESIDADES ESTRUCTURALES

El pronunciado crecimiento de la localidad, desnudó algunas falencias estructurales que merecen cierta atención. Al respecto, Arteaga nos comenta que “la comisaría que tenemos es del año 50 para una población de 30 mil habitantes. Hoy tenemos 85 mil y tenemos la misma comisaría de hace 30 años atrás. Es necesario articular una sub comisaría en Villa Montoro, un destacamento en Barrio Aeropuerto. Que el destacamento en Arana tenga mas equipamiento para poder atender a Garibaldi, Correas, Copello. Es necesario que en Villa Elvira exista un registro civil como existe en Tolosa, en Los Hornos, donde el vecino pueda sacar su documento, anotar un hijo, pedir una partida de defunción o nacimiento. Es necesario que en Villa Elvira contemos con una institución bancaria. El centro comercial de avenida 7 y avenida 80 que está en crecimiento tiene como gran demanda que no hay ninguna institución bancaria que le permita tener seguridad o garantía con respecto a sus depósitos o a sus operaciones comerciales. Hoy tienen que ir a la ciudad. En Villa Elvira no hay ninguna escuela secundaria. Con suerte el chico que termina la EGB si quiere -con mucho esfuerzo de los padres- seguir sus estudios, tiene que ir a la ciudad y recorrer grandes distancias. Y como este hay infinidad de temas que no dependen solo de la gestión municipal o de la Delegación”.

LO RURAL Y LO URBANO

La gran extensión que posee Villa Elvira, hace que convivan en su geografía un sector urbano consolidado y un sector rural o semirural, los cuales tienen diferentes necesidades.

“El municipio –indica Arteaga- tiene que hacer dos cosas en poblaciones rurales o semirurales, por un lado solucionar el déficit de servicios como lo ha hecho con otras localidades como Arturo Seguí, Abasto, Etcheverry, donde el vecino está comunicado, tiene vías de acceso para entrar y sacar la producción y tiene servicios. Esta es nuestra deuda con localidades como Ignacio Correas, Lomas de Copello, Villa Garibaldi. Deudas que son además compromisos. También es necesario articular con el área de política de empleo y producción del municipio, con la Universidad de La Plata y con las asociaciones de productores, políticas que tiendan a la capacitación en nuevas técnicas de producción y comercialización que hace a que el productor sepa que tiene que producir, como comercializarlo y como se asocia con otros productores para poder competir en mejores condiciones. Hoy la competitividad en materia de calidad y de precio hace que el productor tenga que tener mayores herramientas como para poder producir mejor. Y en esto tiene que ver el Estado”.

En cuanto a la zona urbana, señala “lo que viene ahora es equilibrar las distintas zonas y barrios de Villa Elvira, en poder seguir con un plan de obras pero a su vez, para los que viven en el casco urbano de Villa Elvira que ya tienen problemas de ciudad, mejorar la calidad de los servicios en materia de recolección de residuos y limpieza urbana, y que la Delegación sea de ahora en adelante una unidad de atención y administración de servicios donde el vecino realice todo tipo de trámite, reclamo o gestión sin tener que ir a la ciudad”.

NUEVOS DESAFIOS

Hay proyectos y desafíos estructurales que tienen que ver con el futuro de una comunidad. “Villa Elvira dejó de ser en estos últimos años el patio trasero de la ciudad. La nueva avenida 72 y las nuevas formas de acceso como la futura calle 13, la 1, la 120 hicieron que deje de ser un barrio incomunicado. Por otro lado falta toda la zona rural y semirural de Villa Elvira para lo cual contamos con el proyecto de la traza urbana de la avenida 90 que une la ruta 36 con la zona franca y con el puerto. Con este proyecto de vía rápida y de acceso de la producción de la provincia de Buenos Aires al puerto, tenemos muchas esperanzas en la reactivación de un corredor industrial en la avenida 90 y también tenemos mucha esperanza en la nueva licitación del aeropuerto como forma de generar un polo de reactivación de la zona en materia de trabajo, de servicios. Además, muchos puntos de la localidad pueden ser potencialmente zonas de turismo como por ejemplo la zona del Arroyo El Pescado, único arroyo no contaminado de todo el partido de La Plata, la cual cuenta gracias al aporte de los mismos vecinos de la zona, con una legislación que protege dicha cuenca. Lo que le falta a La Plata es un plan integral, un plan maestro de turismo, pero a su vez un plan integrado con los grandes operadores y promotores de turismo a nivel nacional e internacional, compañías hoteleras y aéreas”.

UNA IDENTIDAD COMPARTIDA

Una de las trabas al progreso de cualquier localidad, es la falta de identidad y pertenencia del vecino para con su comunidad. “Raramente un vecino de Villa Elvira dice yo soy de Villa Elvira. O dice que es de la ciudad de La Plata, o te dice que es de Aeropuerto o de Garibaldi, o de Monasterio, o de Montoro, pero ninguno se identifica con la comunidad de Villa Elvira. Esto ocurre porque tenemos deficiencia en comunicar la historia, en saber que hay una fecha de fundación, en festejar esa fundación, en reunirnos, en compartir experiencias que tengan que ver con un barrio a otro barrio. Hay compartimentos estancos que atentan contra la vida y la organización del conjunto. Y en eso hay que trabajar. Es cuestión de mucho trabajo, de tiempo y de toma de conciencia, y hay que empezar por los chicos, fundamentalmente por los chicos en las escuelas: que conozcan en que barrio viven, como se fundó, como se construyó y como podemos colaborar para su progreso”.

HACER POLÍTICA HOY

Respecto de la actual imagen de los políticos nos señala: “Hay políticos malos como en otros órdenes de la vida hay profesionales malos, sindicalistas malos, comerciantes malos, empresarios malos. Los políticos no somos marcianos, somos parte de esta sociedad, pero no todos somos lo mismo”.

En estos tiempos en que se hacen campañas a favor del voto en blanco o anulado como modo de castigar a la política, Arteaga indica: “A nosotros la democracia nos costó mucho, en muchos sentidos. Nos costó mucho esfuerzo, trabajo, vidas, solidaridad. La dictadura nos quebró la esperanza y volver a esto de participar fue un logro de todos. Consolidar la democracia es un logro de todos. Convocar al voto en blanco o votar a Clemente o a San Martín, es un voto perdido, un voto negativo. La oferta electoral es mucha, en el cuarto oscuro habrá 19 boletas para poder elegir, así que la oferta electoral gracias a Dios es mucha, y gracias a Dios podemos votar, podemos elegir. Que la gente vote al candidato que quiera, pero que vote...”. A lo cual agrega:  “El voto en blanco además de ser un voto negativo, en definitiva cuando se cuenta encima le suma al que ganó. Entonces es también un voto que no tiene sentido. Lo que mejor podemos hacer es premiar y castigar. Ver quien cumple medianamente con las expectativas y quien no. Quien hizo algo por la ciudad y por el barrio y quien se dedica solo a hablar y criticar”.

El vecino hoy mas que nunca confía en quien puede ver personalmente para reclamar o proponer algo. “No le interesa conocerlo por un medio de comunicación si nunca lo vio por su barrio”.

Pero la democracia no se defiende ni se sostiene solo durante los días de votación. “No alcanza con el voto cada dos años –aclara-, acá hay que participar. Si el político no sirve hay que cambiarlo y se cambia participando, no solo criticando. Participando de las instituciones, de la vida del barrio, de las juntas comunales, de los sindicatos, de todas las instancias que hay para participar”.