MARTA IRIS BARREYRO

Marta Iris Barreyro“La educación es una inversión”

Marta Barreyro vive en Villa Elvira desde el año 1975, año en que se casó y fijó su lugar de residencia en nuestra querida localidad. Desde el año 1982 fue titularizada como docente en la Escuela 59, lugar del cual fue también directora hasta que se retiró para ejercer el cargo de inspectora. Su dedicación y trabajo a favor de la formación y educación de los chicos del barrio, dejaron un excelente recuerdo en padres y docentes.

SU LLEGADA AL BARRIO

Nacida en Morón, viajaba seguido a La Plata a visitar familiares y un día, por esas vueltas de la vida se radicó definitivamente en Villa Elvira. “Yo no soy platense, -nos comenta Marta-. Mi abuelo era de Magdalena y fue a Morón a hacer el servicio militar. Allá conoció a mi abuela y bueno. Yo vine a visitar familiares y acá conocí a quien es mi marido. El sí es de Villa Elvira. Nació en la misma casa en que vivimos ahora. Así que hace 27 años que estoy en este barrio”.

Sobre los recuerdos que tiene del barrio nos cuenta: “viajo a La Plata desde el año 1970 mas o menos, en que venía los fines de semana. La imagen que tengo es hasta la 80 que era el asfalto por 120 y de ahí en mas tomando por la 120 eran unos barriales terribles. Había casas, esta zona era poblada, pero no tenía los  servicios básicos. Yo venía de una ciudad con asfalto, en donde el micro pasaba por la puerta de mi casa allá en Morón. Me costó al comienzo”.

Junto a otros vecinos, decidió trabajar para cambiarle la cara al barrio. “Nuestra cuadra tuvo siempre ese tinte solidario –nos explica Marta- ya que si bien no todos participaban desparramando escombro o calcáreo, traían gaseosa para compartir o mate. Eso es lo que tiene el barrio. El mantenimiento de la calle lo hacíamos entre los vecinos, comprábamos el escombro, el calcáreo. Habíamos llegado a un nivel en que la calle era más alta que el nivel de las casas y cuando llovía el agua entraba. En el año 91 empezamos a ver la posibilidad de hacer las cloacas antes de que se hiciera el asfalto, que era el único servicio que no teníamos.  Para eso se había formado una especie de consorcio y como nos faltaba la retroexcavadora, presentamos una nota a la Delegación y por su intermedio se consiguió la máquina. En diciembre del 92 pudimos inaugurar la obra”.

Villa Elvira fue siempre para Marta más que un lugar en el cual formó su familia y crió a sus hijos: “Para mí, el barrio y los vecinos son mi familia, porque cuando yo tengo un problema, yo corría a pedir ayuda a algún vecino porque son lo que tengo más cerca y los vecinos también conmigo. Son mi familia adoptiva. A veces ellos saben mas cosas de mí que mis padres que están allá en Morón. Cuando vine a vivir a Villa Elvira conocí lo que era un barrio, que mis hijos puedan andar en bicicleta por la vereda. Recuerdo en aquellos primeros tiempos jugar al carnaval con los chicos. El asfalto y el progreso cambiaron totalmente al barrio, pero no a la gente”.

LA DOCENCIA, SU GRAN VOCACIÓN

Como tantos establecimientos educativos del gran La Plata, la Escuela Nº 59 Prof. Víctor Mercante, ubicada en calle 122 entre 604 y 605, recibe gran cantidad de chicos de hogares humildes que utilizan el comedor que allí funciona. La contención y la formación que allí encuentran, los prepara para enfrentar mejor el futuro.

Marta Barreyro es una de las responsables de que la Escuela 59  haya superado un gran número de carencias y que hoy cuente con un muy buen nivel educativo. En dicha escuela fué titularizada como maestra en el año 1982, regresando luego como Directora. “Yo empecé como directivo en el concurso que se hizo en el año 1991, pero en La Plata no había cargos así que estuve en Ensenada en la Escuela 10 que está en el camino Rivadavia. Si bien era a tras mano, no podía desaprovechar la oportunidad de ganar un concurso como titular. En el año 95 se dio recién la posibilidad de volver a mi barrio.”

Si bien ya había estado como docente, el retorno como directora significaba un gran desafío en lo personal, ya que las carencias materiales eran muchas.

“En la Escuela 10 de Ensenada teníamos todas las comodidades, el micro en la puerta, asfalto, teléfono, y cuando llegué acá a la Escuela 59 era un golpe durísimo porque  no había nada. Había 300 chicos anotados y mesas y sillas para cien. En el comedor había mucha buena voluntad del personal pero no estaban los elementos básicos para brindar el servicio para el cual existía el compromiso. A partir de ahí empezamos a gestionar comodidades para los chicos y bueno, así está hoy lo que hay en la Escuela que tiene instalaciones de primer nivel. Ya del año 94, la directora que estuvo antes que yo, la Sra Marta Robolini hizo un trabajo muy bueno en cuanto a reorganización de la escuela. La distancia que había con La Plata y las pocas comodidades que brindaba la iban desorganizando. Bueno Marta Rebolini empezó a hacer todo un trabajo con matrícula y con un proyecto muy bien encaminado. Mi tarea fue continuar con esa actividad iniciada y darle todo el esfuerzo que implica una gestión como esa”.

El trabajo en equipo dio sus frutos, ya que contó para la tarea con las docentes del establecimiento y con el apoyo de los miembros de cooperadora. “Puedo tener ideas muy brillantes –señala Marta- pero si no está el equipo que acompañe no se puede hacer nada”.

LA FORMACIÓN DE LOS CHICOS

Uno de los principales objetivos que tiene una escuela es la formación de los chicos, formación que debe tener su complemente en el hogar. “Los chicos no tienen ninguna estimulación. El 80 por ciento de los chicos de la Escuela 59 trabajan para la maestra, que es la que los estimula, los controla y acompaña, y de la casa no siempre hay apoyo. No porque los padres no quieren, lo que pasa es que están ocupados en conseguir esos pocos pesos para la comida del día. Entonces hay un alto porcentaje de chicos que podrían tener un mejor rendimiento, pero no está ese apoyo familiar para lograrlo. También hay familias que no les interesa nada como ocurre en las escuelas del centro, que tienen dinero y no les interesan los chicos”.

Quienes gobiernan, toman a la educación como un gasto, cuando en realidad la educación en una inversión. No se ven los resultados en forma inmediata, pero a futuro es un reflejo de la sociedad que se logra formar. “En la Escuela 59  se está trabajando con muchas ganas-continúa Marta-. Las actividades que hacen los chicos son bárbaras, porque uno mira la carencia que tienen de elementos y los chicos manejan un montón de contenidos, siguiendo lo que marca la transformación educativa. La escuela cambió muchísimo cuando se nos acuerda la desfavorabilidad 3, o sea que las maestras que trabajan en escuelas de alto riesgo social 3 se les paga un plus. Los maestros que estaban no se querían ir de la escuela ya que tenían un respaldo económico importante. Esto le daba una cierta holgura para movilidad y para cuando los chicos necesitaban lápices u otros elementos. Es un respaldo importante para zonas marginales como las nuestra, que a veces hay maestras que hacen las fotocopias de libritos o cuadernillos para que los chicos tengan todas las actividades y así tener el docente una cierta soltura y poder atender de forma mas personalizada a los chicos. A partir del año 97 la planta pasó a ser estable, con lo que el proyecto institucional se podía manejar mejor. Esto fue lo que le posibilitó tener a la escuela en estos últimos cinco años un proyecto educativo, bajando el índice de ausentismo y bajando la repitencia. Había un seguimiento y el docente que recibía al grupo ya tenía la charla con el docente anterior. Esa continuidad es importante”.

LA NECESIDAD DE UN POLIMODAL EN LA ZONA

La continuidad educativa en el propio barrio beneficiaría a muchos chicos que a causa de tener que trasladarse hasta La Plata o no querer cursar en doble turno en una técnica, abandonan luego de concluir la EGB. “Yo les inculco a los chicos que entiendan que el beneficio de seguir estudiando lo reciben ellos no nosotros –nos comenta Marta-. Esa idea llevó a los chicos a tomar conciencia que si no estudian el futuro va a ser cada vez más difícil. Las aulas tienen actualmente entre 32 y 35 chicos en primer año. Después este número se va desgranando porque los hermanos mayores cuando terminan noveno, se van a los polimodales y se llevan a los hermanitos para que el papá haga un solo viaje cuando los lleva al colegio. Los chicos no sienten el cambio, porque en la escuela se los está preparando para que no fracasen en el polimodal”.

La falta de un polimodal en la zona de Montoro, Villa Alba o Aeropuerto generó reclamos y proyectos que por una causa u otra nunca llegaron a buen término. “Teníamos en mente un proyecto para ver como podíamos solucionar el problema de la falta de polimodales en esta zona, ya que para estudiar tienen que ir a la Técnica 1 de Berisso o a la escuela de 7 y 76, pero les queda tan lejos como ir a La Plata. Se necesita un espacio y la 59 no cuenta con espacio para nada. En el año 97 empezó a funcionar el centro de adultos que toma a la gente de los alrededores de la escuela. La idea era poder agregar un centro de formación profesional para la conservación de alimentos, que a las familias de la zona les daría una posibilidad de algo accesible mejorando la forma de alimentación. En esta zona es la Escuela 27 la que tiene mucho espacio disponible y tiene a su alrededor lugar para la instalación de un polimodal, quedando en buen acceso para los chicos de la zona ahora que está asfaltada la calle 605. Pero todo esto requiere de un esfuerzo extra, porque son cosas que uno las tiene que hacer fuera del horario”.

En la actualidad, Marta Barreyro concursó y trabaja como inspectora. La gente que quedó en su lugar en la escuela 59, tiene por suerte la misma intención de trabajo. Una vez que tenga todo organizado en su nuevo cargo, quiere continuar trabajando por concretar algunos proyectos para que no queden solo como una buena idea.

“Los chicos están en una gran mayoría con la idea de para qué estudiar si después termino siendo chofer de la sodería o manejo un taxi. Pero no hay que dejarse llevar por ese escepticismo ya que no estudiar agrava aún más esa situación. Hay que trabajar para darles un mejor futuro”.