SERGIO GUILLERMO ALONSO:“SER MAGO ME ALIMENTA EL ALMA”
Si bien nació en La Plata, hace 15 años que vive en Villa Elvira, en calle 88 y 115. “Es una esquina muy linda porque te da la frescura de los atardeceres y la tranquilidad de estar a diez minutos del centro –nos señala Alonso-. Esto es importante para uno que tiene el yugo diario de estar con gente, de estar en grandes aglomeraciones... yo nací en La Plata, ahora viajo bastante, pero indudablemente este es el lugar. Esa esquina para mí es una panacea. Acá te das el lujo de escuchar los pájaros a la mañana, y solo aquel que puede escucharlo le da el valor que tiene, o mirar el cielo a la noche y ver las estrellas realmente que brillan. Hace veinte años atrás donde uno en la juventud se piensa que la vida pasa por 7 y 50 o por el centro, te hubiese dicho: no, allá tan lejos ni loco, cosa que tampoco entendía cuando mi primo se vino a vivir acá”. LO ATRAPO EL BARRIO Sergio Alonso conocía Villa Elvira desde hacía tiempo porque su primo Gabriel vino a vivir a calle 8 y 82 a comienzo de los ’80 cuando se casó. “Mi primo tuvo acá una remisería un tiempo... y yo venía mucho, cuando era todo un bañado, cuando la siete era angosta –recuerda Alonso-. El barrio en donde vivo, cuando llegué no había nada de nada. No estaba asfaltada la 116, entonces para entrar había que hacer magia de verdad. Tenía que ir hasta el diagonal 620 y cruzar todo Barrio Jardín por dentro. No era una zona inhóspita, pero lo era sobremanera cuando llovía, lo cual para mí que tenía que salir a veces de punta en blanco para alguna función, era todo un trámite. Yo estaba a dos cuadras del asfalto y a veces dejaba el auto días enteros en el asfalto para no salir con todo el aparataje. Así fue las veces que los vecinos solidarios me dieron una mano para empujar el auto porque se había encajado o algo”. A pesar que en un comienzo no le gustaba mucho el barrio en el que se había venido a vivir su primo, cuando se casó eligió vivir en Villa Elvira. “En realidad lo que a mi me atrapa de esta zona es en principio la calidez de la gente, y por otro lado en ese manejo constante que uno tiene con la gente, te da la posibilidad de estar cerca de todo y estar tranquilo. Hay un solo detalle, acá si no tenés movilidad propia es bastante traumático poder acceder al centro porque las líneas no son redituables para los grandes empresarios y como no es un ramal que convenga tenés un micro de vez en cuando. Uno que está en el trajín constante de la noche, del mundo del espectáculo, necesita oír los pájaros a la mañana cuando se despierta, o ver las luciérnagas a la noche. Si bien hace muchos años que hago magia, no escuchaba cantar a mis palomas en La Loma, ya que vivía sobre una avenida”. SU PASIÓN POR LA MAGIA El papá de Sergio trabajaba en el Teatro de la Comedia de la Provincia, hecho que lo marcó en su pasión por el arte. “Llegaban los fines de semana –nos explica Alonso- y yo no soñaba con ir a jugar al fulbito a la plaza, me quería ir de gira con mi papá. Gira que por ese entonces era para mí dar una vuelta por todo Europa y en realidad era ir a dar un sainete a San Vicente, a Cañuelas o a Brandsen. Para mí era todo un mundo”. “Tenía 8 o 9 años cuando hice el primer juego de magia, y esto siempre lo digo, fue hacer aparecer un público inexistente, ya que mientras los utileros armaban toda la puesta en escena, el iluminador tenía que dejar el cielo más azul, -esa era la tarea de su padre el “Titi” Alonso que era jefe de iluminotecnia- en medio de todo ese ir y venir yo jugaba a ser artista saludando a mi público imaginario y con una sola persona que me pedía que no molestara y que me raje, que era mi viejo. Hasta repetía de memoria los libretos de los actores que iban a salir esa noche a escena”. Esta práctica lo ayudó a perder un poco el miedo al escenario y a la gente. “La magia me gustó como le gustó a cualquiera que esté leyendo este periódico, que soñó con ser invisible o hacer desaparecer algo –nos dice Alonso-. Comenzó siendo un juego cuando yo tenia 12 años haciendo algo de magia en las reuniones familiares, en las fiestas de fin de año, en cumpleaños. Eso hizo que pueda acercarme por primera vez a una casa de fiestas. En ese momento éramos dos: Pin y Pon. Pon, Fabián Gulo vive también por acá por el barrio de Salud Pública y si bien no se dedicó más a la parte artística, en ese tiempo éramos una dupla cómica porque teníamos 12 o 13 años y éramos un maguito y un payasito. Ahí arrancamos”. LOS PRIMEROS PASOS EN LA MAGIA Como todo comienzo, fue difícil trabajar y ganar experiencia, pero la pasión era más fuerte. “Cuando íbamos a las casas de fiesta –recuerda Alonso-, no querían saber nada. Entonces le decíamos que primero vieran 10 minutos de lo nuestro y ocurría todas las veces que al terminar y preparar todo para irnos, nos decían que les gustaba y que nos quedáramos un poco más: ¿Cuánto me saldría una media hora?... Y con Pon nos quedábamos mirando porque en esos diez minutos habíamos quemado todas las naves. Igual estaba la seducción de poder ir ganando algo para acrecentar nuestro capital mágico y bueno empezábamos a remar. Todo eso nos dio la posibilidad que no hay ahora por como está el mercado, de ganar experiencia. Hoy hay una mezcla de la necesidad de ganar experiencia con la necesidad imperiosa de ganar plata, y el arte no pasa exactamente por ahí”. Un referente fuerte en su formación como mago fue Luas, quien lo ayudó a dar sus primeros pasos y del cual aprendió su particular estilo. “En el año 78 con Fabián nos acercamos al mago Luas, que en ese momento era El mago de La Plata. Estaba haciendo un programa que se llamaba La Luna de Canela por Canal 9 y entonces era el mago de la tele. Y el mago de la tele fue el que nos dio nuestras primeras armas, nos enseñó magia, animación. Después el tiempo hizo que con Luas me toque compartir escenarios, viajar al exterior. Mi primer congreso de magia lo hice en el año 1982 cuando fui como congresista, no como participante, y después en los otros sí fui como participante ganando algunos, perdiendo varios, pero con lo ganado uno ha adquirido un nombre entre sus pares, cosa que es muy importante”. EL MAGO PIN El hecho de haber viajado al exterior, de haber ganado un premio Latinoamericano en México y gracias a ese premio haber logrado un contrato bastante interesante en Miami, lo fue consolidando como mago: “todo eso hace que uno se sienta reconfortado por ser reconocido por sus pares –nos comenta Alonso-, pero con algo muy pero muy claro: Cuando estaba en Miami todos decían que lindo, mirá donde estamos, y yo que estaba con mi novia les decía: sí, pero yo no me olvido que en Barrio Jardín para poder entrar a casa tengo que cruzar la zanja. No como una revancha de la vida iba a estar de espaldas hacia mis raíces, porque el árbol que se olvida de las raíces es el que se seca más rápido, el que se tuerce y el que finalmente se cae”. Su humildad y dedicación le dieron la posibilidad de ser ahora el mago de la tele. “Estoy todos los días por Multicanal a las 21:55 porque hago el horario de protección al menor. Hago un jueguito de magia y les doy las buenas noches mágicas. El hecho de haber estado hasta este año en que sacaron la disciplina magia en los Torneos Juveniles Bonaerenses, fui el jurado. Estuve desde el comienzo, desde el 93 hasta el 2002 y estuve en las finales y era bravo tomar determinaciones. Pero esa experiencia me hizo aprender a valorar el trabajo de los demás y a tener cierta afinidad con muchos chicos que comienzan. Trato de llamar a chicos para que me ayuden en los espectáculos y trato de no esconder, cosa que no pasaba en la época de mis inicios donde el mago guardaba más sus propios secretos. Ahora hay una apertura y esto hace por una lado que yo como mago me tenga que superar, y por otro lado el hecho que haya un conflicto socioeconómico como el que hay en el país hace que mi superación pase casi a partir de mí mismo porque no tengo la posibilidad de comprar como en otro momento un pañuelo o un mazo de cartas ya que se encareció el valor del mazo de cartas, se encareció el traslado y todo eso lo hace más complicado”. LA OTRA CARA DEL MAGO
Además de su trabajo como operador, Sergio Alonso estudió Química y se recibió de profesor en esa materia. “Yo tuve la suerte de poder recibirme de químico, después hice las didácticas y pedagógicas para ser profesor de química, lo cual me llevó a tener un ingreso a salud pública mas o menos bien, ejercer como docente, pero indudablemente mi fibra, mi corazón, mi sentir es este, ser mago”. UN CONSEJO PARA LOS CHICOS Son muchos los chicos que sueñan como lo hizo él, con ser magos. Al igual que Luas, que fue su gran maestro, Pin no deja de aconsejar a los chicos y jóvenes que se acercan a solicitar su apoyo. “Yo te voy a decir una verdad absoluta que me ha dado la experiencia –nos explica Alonso-. En estos diez años me ha tocado estar con chicos en los torneos juveniles y lo que primero les decía era que jamás se olviden de capacitarse intelectualmente. Después paralelo a eso que hagan magia o jueguen al fútbol, pero siempre tener un título sirve. No porque vos vales por el papel que hay colgado, sino que es al revés: el papel va a valer por vos, si sos un buen o mal profesional. En principio enriquecerte intelectualmente es muy importante para un montón de cosas, y dentro de ese montón de cosas está la magia. Si esto está entendido, que el estudio es algo que no podemos ponerlo en discusión, les diría que empiecen con libros de magia, que lean. Esa lectura les va a dar una apertura, no como el video que te hace copiar mucho. Así que yo lo que le diría a todo chico que se inicie a partir de la lectura de libros de magia o contactándose con otro mago que le va a comenzar a dar el ABC de la magia y les va a ir explicando. Jamás se empieza haciendo aparecer bastones o palomas. Mi viejo siempre me dijo que lo único que se empieza de arriba son los pozos, el resto hay que empezar de abajo. Y empezar de abajo significa hacer trucos de magia con naipes comunes, de esos para jugar al truco, esa es la idea”. UN MAGO SOLIDARIO Algo en lo cual coincidieron muchas de las personas con las cuales hablé, es que Pin es una persona que siempre a dado su apoyo a obras solidarias, para las cuales no cobró ni un solo peso. Consultado sobre el tema nos comenta: “Tengo la suerte que me falta muchísima plata, pero me sobran las ganas de hacer el bien a los demás. Cuando lo pongo en la balanza es más lo que me sobra que lo que me falta. Muchas veces actué en Jardines de Infante, en clubes y trabajé en la zona mucho antes de haberme mudado por ese primo mío. El hecho de poder hacer el bien desde lo que a uno le gusta es bueno. Hace poco recibí una nota de agradecimiento de un chico que le habían podido hacer una habitación aislada porque tenía un problema de inmunodeficiencia. Algo que aprendí de mi padre es que cuando me llaman de algún lado y me dicen mirá en vez de hacerlo por 20 la hacemos por 15, yo les contesto que lo mío vale 20 o no vale nada, porque cuando me llaman del Hospital de Niños yo voy gratis o me llaman de una institución de bien público, yo no cobro nada y no lo pongo en tela de juicio. Ahora para el resto vale 20 y no se discute. Esto desde el punto de vista económico porque yo me voy mucho más lleno después de haber trabajado para la escuela de chicos especiales, donde el chico down lo único que tiene es todos buenos sentimientos. Entonces uno dice me vine hasta acá, gasté un montón de nafta, pero me voy mucho más lleno en mis sentimientos que lo que me puedo ir lleno en los bolsillos”. Sensible al cariño de los chicos, es una figura reconocida a la cual la fama nunca la mareó: “Ser mago no te alimenta el ego ni el bolsillo, pero sí el alma que es lo que te llevás. Eso es lo que me voy a llevar, los buenos momentos que me lo ha dado un viaje, que me lo ha dado el placer de poder comprarme algo, pero la más grande alegría me la han dado todas esas cartitas que tengo guardadas de recuerdo por haber actuado en un lugar determinado. En mi mesa de premios tengo copas y trofeos: el primer premio argentino, el de campeón latinoamericano en México y muchos premios acá en La Plata, pero mezclado con eso tengo chapitas donde me habían puesto chicos que apenas sabían escribir “Pin” con marcador que ni siquiera era indeleble. A esas chapitas les puse contac transparente para protegerlas. Esos son mis grandes premios”. |

Su nombre es Sergio Guillermo Alonso, tiene 41 años y es el ídolo de muchos chicos del barrio que le piden trucos de magia y fotografías suyas. Tanto cariño tiene un único destinatario: El Mago Pin.
Si bien la magia es la gran pasión de Sergio Alonso, no dejó de lado los estudios y hoy tiene un trabajo remunerado que lo ayuda a seguir adelante. “Yo tengo otra actividad como operador de emergencias médicas –nos comenta Alonso-, actividad que hago con mucha pasión por el hecho de coordinar las urgencias en la vía pública con el famoso 107 me da la alegría de poder ser útil desde lo social o desde lo humanamente social. Con esto me garantizo una obra social. Yo estoy divorciado, tengo una nena y si bien el artista se regocija con otras cosas, no puedo ir a Edelap o a Camussi y decirles miren me aplaudieron bárbaro. Eso era siempre lo que me decía mi papá en mis comienzos, mirá esto es muy lindo pero yo que estoy en el teatro hace muchísimos años estoy cansado de ver actores que del 1 al 10 son las estrellas y después del 11 vienen y te piden un cigarro. Hay momentos en que hacés grandes éxitos y te va genial, y ahí es donde tenés que saber manejarlo. Recién hoy te puedo decir que creo estar en condiciones de que en los momentos de estar en la cresta no malgastar porque tuve muchos momentos en que no estuve en la cresta. El nombre había permanecido, había salido en la tapa de una revista, me habían hecho una nota en aquel momento en ATC. Sin ir mas lejos cuando salí campeón argentino de magia en el año 1999 tuve que buscar la subvención de un sindicato por ejemplo. Yo no trabajo de mago, vivo de mago. Entonces que encima te paguen por eso es fantástico”.