JORGE VALDEZ:"Para el voluntario no hay horario, ni hay franco"
“Soy platense –nos comenta Valdez-, nací en los límites de Villa Elvira en calle 6 entre 71 y 72, o sea que estuve siempre cerca de la zona. Yo comencé en todo esto haciendo ayuda social desde muy chico en las parroquias y después de grande me gustaba todo lo que era voluntariado. En su momento tuve la oportunidad de casarme, de mudarme a Berisso y ahí tome contacto con la gente de Bomberos Voluntarios a quienes les estoy muy agradecido porque me enseñaron todo lo que es la parte de emergencia, de asistencia, tuve la suerte de estar durante un tiempo al frente del Destacamento de Bomberos Voluntarios del Carmen, lugar de donde provino mucha de la gente que hoy está en R.I.V.A.C.” Padre de tres chicos, dos nenas de trece y catorce años y el nene de nueve años, hace catorce años que está casado con Nancy. “Uno de los lindos recuerdos que tengo de casamiento es que me casé por iglesia y me casé vestido de bombero voluntario –recuerda Valdez-. Además fui a vivir al cuartel de bomberos voluntarios y mi nene más chiquito nació estando yo activo en el cuartel de Berisso”. EL NACIMIENTO DE R.I.V.A.C. Cuando Jorge Valdez regresa con su familia a La Plata, se radica en Villa Elvira, y se encuentra con la situación que en La Plata no existían grupos de voluntarios. “Mi trabajo particular es la parte de emergencias médicas. Durante mi labor me contacté con muchas personas que si bien trabajaban en emergencias médicas, en su momento eran bomberos voluntarios en cada lugar, en sus pueblos: gente de Guaminí, General Rodríguez, Chascomús. La Plata es un lugar en donde la gente viene para poder estudiar, y se encontraban lejos de sus hogares y lejos de sus actividades sociales. Una tarde nos reunimos y decidimos conformar un cuerpo de voluntarios destinado a la ayuda de la comunidad. A partir de ahí, con mucho trabajo, con mucho esfuerzo, con muchas puertas que se nos cerraban porque no entendían lo que era ser voluntario, le dimos forma a R.I.V.A.C. No podíamos formar un cuerpo de bomberos voluntarios porque había bomberos oficiales en La Plata, y eso era imposible. Entonces quisimos crear un cuerpo que tenga algo que ver con la actividad que nosotros realizábamos, ya que éramos ex bomberos voluntarios y profesionales en sanidad, pasando por enfermeros, auxiliares de enfermería, médicos, técnicos en emergencia y muchos chicos que hoy por hoy se han acoplado como voluntarios”. R.I.V.A.C. fue fundado oficialmente un 5 de mayo de 1994 y no nació propiamente en Villa Elvira. A lo largo de su vida fue pasando por varios lugares, siempre cerca de esta zona. “Estuvimos mucho tiempo en el club Almagro –nos señala Valdez-, estuvimos en la casa de otro de los muchachos que estaban antes acá, Gustavo Sosa, en la zona de 7 y 89 y después nos habían cedido un local en 12 y 38 donde estuvimos poco tiempo porque nos dimos cuenta que era un lugar donde estábamos alejados de las zonas en emergencia o carenciadas”. Desde ese entonces comenzaron a funcionar en un lugar cedido por el propio Valdez al lado de su propia casa, lugar donde está radicado actualmente. “En esa época –continúa Valdez-, hace 8 años atrás había muchos problemas en la zona: no había calles asfaltadas, no había tantos servicios como ahora y empezamos con una ambulancia vieja, prestada en su momento, y de ahí en más peleamos por seguir creciendo”. Respecto al nombre elegido para el grupo de voluntarios, Valdez nos explica que “una de las cosas para resaltar es que nos cerraron muchas puertas, pero hubo una persona en particular, ya retirada, que estaba trabajando en la Dirección de Defensa Civil de la Provincia de Buenos Aires, que es el señor Rivera quien por entonces era jefe de Bomberos Voluntarios de la Provincia. Cuando tomamos contacto con él fue la persona que supo realmente entender qué era lo que nosotros queríamos hacer. De ahí que nos ayudó muchísimo con todo el papelerío, cuestiones legales y hasta el mismo nombre para que nos ordenemos de tal forma que esto sirva y pueda perdurar. Obviamente el servicio tenía que dar una respuesta, tenía que tratar de ser lo más rápido posible, no tenía que haber un pago de por medio ya que tenía que ser voluntario, debía estar destinado a todo lo que sean accidentes y con un poco más de ambición atender cosas más grandes como catástrofes que podíamos tener en la zona, ya que muchas veces nos olvidamos que tenemos un aeropuerto provincial, un polo petroquímico, muchas industrias en la zona de La Plata y Gran La Plata y en nuestra zona de Villa Elvira en donde hay lugares en donde se está trabajando con acopios de garrafas u otros elementos. Teniendo en cuenta todas estas cosas, salió nuestro nombre: Respuesta Inmediata Voluntaria en Accidentes y Catástrofes. Esa es la historia de porqué el nombre, ya que tenía que representar puntualmente lo que queríamos hacer y no confundirnos con otras instituciones”. EL TRABAJO VOLUNTARIO Esta tarea sin dudas no conoce de horarios o francos, y quita gran tiempo a la actividad familiar. “Acá creo que lo principal, sobre todo para aquellos que somos voluntarios o de alguna manera quienes lo han sido o están cerca de uno, saben que el único modo de poder hacer estas actividades es que la familia lo acompañe, sino es imposible. Más allá que muchas veces robas parte del aporte económico que ingresa a tu hogar, también tenés que tener el apoyo y la compañía de tu familia. Muchas veces vengo de trabajar a la hora que sea y automáticamente entro acá y tengo que poner horas para la gente que está acá trabajando y aunque al otro día a las seis de la mañana tenga que salir a trabajar nuevamente, si llaman a las dos de la mañana o a la hora que sea, tenemos que levantarnos y salir a cumplir el servicio que nos pide la comunidad. Para el voluntario no hay horario, ni hay franco, esta es la realidad. Es si se quiere el trabajo más alejado de la ley laboral que existe porque no tenemos franco, excedemos horas sin ningún tipo de compensación. Acá valen la voluntad y las ganas de hacer las cosas”. Además del trabajo, Jorge Valdez dedica mucho de su tiempo en capacitarse y perfeccionarse en el ejercicio de su tarea. “Me recibí de técnico en electrónica, que no tenía mucho que ver con lo que estoy haciendo ahora, pero de ahí en más seguí capacitándome, seguí estudiando y llegué a ser profesional en sanidad y aún en el día de hoy sigo permanentemente haciendo cursos y he tomado clases para la parte de docencia. Hoy también desarrollo cursos de capacitación en lo que se refiere a evacuaciones, ayudamos a los colegios en este tema, damos cursos en prevención de accidentes en el hogar, todo lo que tiene que ver con prevención y emergencias, obviamente acompañado por toda la parte profesional que corresponde para el caso, ya que esto es un grupo en el que yo soy solo la cabeza visible. Solo no podría hacer todo lo que se está haciendo”. Hace largos años que R.I.V.A.C. desarrolla esta importante tarea y hasta podría asegurarse que fueron de los primeros en esta zona de Villa Elvira. “Hemos vivido muy de cerca tener que entrar a lugares donde hemos tenido el agua al cuello, nos ha tocado vivir situaciones donde tuvimos que tener atado el auto porque se lo llevaba la corriente del arroyo. Yo creo que de diez años a esta parte toda esta situación se ha mejorado porque por suerte en la zona se han incorporado otros servicios de emergencia que han reforzado el caudal de seguridad a la zona. Espero que podamos seguir trabajando coordinadamente como se está haciendo en este momento, pero lamentablemente esto nunca alcanza. En esto nunca se da abasto y muchas veces quisiéramos responder más de lo que realmente podemos hacerlo. Muchas veces quisiéramos llevarle a una víctima de incendio más que ropa o un colchón o un abrigo. Sabemos que no es suficiente pero es un granito de arena para que puedan empezar a recuperarse. Nuestra actividad principal es dar una respuesta inmediata y el abrigo o el alimento en algunos casos es un modo de responder a una situación así”. EL ESFUERZO POR SEGUIR ADELANTE
“En toda la historia del R.I.V.A.C. –nos comenta Valdez- recibimos hace ya unos años un solo subsidio que vino de parte de la Municipalidad de La Plata de mil pesos, que se utilizó en su momento para reparar la ambulancia y para pagar el seguro de esa ambulancia para todo el año. A partir de ahí no recibimos ninguna clase de subsidio permanente, no recibimos ningún tipo de aporte en efectivo de ningún organismo gubernamental, pero sí recibimos el aporte voluntario de los propios socios de R.I.V.A.C., y me refiero a los socios activos, a los que trabajan dentro del R.I.V.A.C. Algunos un poco más, algunos un poco menos, pero todos juntamos para que esto pueda seguir adelante. Socios colaboradores de la calle no superan las quince personas y tienen una cuota de apoyo que va de 2 pesos a 5 pesos. Con eso tenemos que mantener todo lo que es la parte de gastos generales: teléfono, luz, gas, que utiliza la gente que tiene que estar de guardia acá las 24 horas. En el balance intentamos salir lo más parejo posible, cosa que nunca logramos, pero bueno nuestros balances son de público conocimiento y están declarados en la dirección de entidades de bien público y en persona jurídica. A veces los miran y nos dicen como puede ser que tengan más salidas que ingresos. Y bueno, esto es así. No lo entienden pero es así. Acá falta nafta, o alcohol o gasas para salir a trabajar y se saca del bolsillo y listo. Entran las boletas pero no la plata que ponemos de nuestros bolsillos. Tenemos la suerte que la empresa EMA de emergencias médicas es una colaboradora muy activa y gracias a ellos podemos muchas veces seguir trabajando y haciendo lo que hacemos”. A pesar del importante servicio que voluntariamente se brinda a la comunidad, nunca quisieron hasta el momento hacer campañas masivas para recaudar fondos o hacer socios. “Hemos intentado muchísimas veces hacer una campaña de socios colaboradores para poder intentar salvar esta situación –nos explica Valdez-. Lamentablemente hemos tenido que ir a hablar con las autoridades municipales en donde hemos dicho que R.I.V.A.C. no salía a hacer socios a la calle para que no se confunda el tema del pedido, porque lamentablemente vivimos en una sociedad en donde hay muchos vivos que pueden invocar nuestro nombre. Sí tenemos personas que colaboran con nosotros que son vecinos, amigos, parientes”. En la sede de R.I.V.A.C. funciona un gabinete de enfermería y primeros auxilios y se está atendiendo un promedio de 120 a 130 personas al mes. “Esto insume bastante gastos –continúa Valdez-, desde el chiquito que se viene a nebulizar, curaciones de todo tipo... La idea es intentar lo antes posible iniciar una pequeña campaña de socios como para colaborar, por ahí de una manera más personalizada. No tenemos gente en la calle haciendo socios y a veces cuando hemos ido a buscar alguna colaboración lo hemos hecho uniformados y con el móvil para evitar cualquier tipo de confusión”. Como representante de R.I.V.A.C., Jorge Valdez interviene activamente en todos los espacios de participación institucional como la Junta Comunal y en la actualidad cuenta con el respeto y el reconocimiento de las instituciones intermedias de la localidad. “Además de nuestra función específica, hemos coordinado muchas actividades y hemos participado de una u otra manera en tareas como el transporte de pacientes que no tienen otro medio para trasladarse, el traslado de evacuados hasta los diferentes centros y hasta las coberturas en eventos como maratones, correcaminatas, procesiones. Tratamos de estar presentes y colaborar dentro de nuestras posibilidades en todos los eventos que hacen a la vida de la comunidad”. |

Jorge Valdez vive desde hace unos años con su familia en el Palihue y es fundador y un poco la cara visible de un grupo voluntario de rescate que hoy en día representa un verdadero orgullo para nuestra localidad: R.I.V.A.C. Por ese motivo nos acercamos a la sede de la institución en 121 bis entre 96 y 97 para charlar de su vida y de su pasión por servir a la comunidad.
Como toda tarea voluntaria, la desarrollada por Jorge Valdez y su grupo no escapa a los inconvenientes de orden económico y cada día se hace más difícil mantener un grupo de rescate de las características de R.I.V.A.C.