JORGE ENRIQUE BUSETTO:

“La música complementa lo que yo no puedo dar como médico”

Jorge Enrique BusettoJorge Enrique Busetto es médico y junto a su padre tiene un centro de rehabilitación en calle 76 entre 8 y 9, frente a su casa. Nacido en el barrio, Busetto ha cosechado un gran cariño por parte de sus pacientes y ha sabido complementar su importante tarea con su gran pasión: la música, creando un grupo tributo a la banda inglesa Queen que bajo el nombre de “One” suma cada día más admiradores. Con él dialogamos y repasamos aspectos de su vocación como médico cardiólogo y de su pasión por cantar y recrear los temas del grupo que liderara Freddie Mércuri.

EL BARRIO Y SU GENTE

“Nací en el barrio y siempre viví acá –nos señala Busetto-. Me encanta esta zona, me gusta mucho el barrio. Yo soy un tipo que tiene muchas inclinaciones sociales y me gusta hacer sociedad. Estuve viviendo en otras circunstancias de mi vida en departamentos muy lindos en pleno centro y eso es muy frío. Lo que tiene el barrio es que yo me acuerdo muy bien que cuando un vecino se descomponía lo llamaban a mi viejo y ponía el auto y se iba y cuando mi viejo estaba de guardia y yo era chico y mi abuela se descomponía el vecino de enfrente sacaba el auto y la llevaba hasta el hospital a mi abuela. Si cerraba el almacén y eran las once de la noche ibas y le tocabas el timbre o el fiado. A pesar que hay mas negocios, que ves asfaltos se mantiene eso del barrio. Hasta el tipo que es de afuera del barrio viene y hace relaciones con la gente y eso es bueno. Además entre todos nos cuidamos, nos conocemos y nos respetamos”.

SU VOCACIÓN POR LA MEDICINA

Jorge Busetto cursó la primaria en el colegio José Manuel Estrada y el Secundario en el Colegio Castañeda en calle 13 y 68. “Después estudié medicina y me recibí a los 23 años –nos cuenta-, sin perder años ni nada. Actualmente estoy trabajando como médico cardiólogo, haciendo rehabilitación cardiaca con mi papá en el gimnasio que tenemos nosotros. En el Hospital Rossi me desempeño como médico generalista o clínico, haciendo lo que es una prueba piloto nueva sobre un consultorio de admisión donde estamos viendo a todos los pacientes que no consiguen turno, lo que se llama demanda insatisfecha. Es un consultorio muy lindo porque ahí veo  no solamente cardiología sino que veo de todo: patologías ginecológicas, mamarias, dermatológicas... es interesante. A mí me sirve  desde el punto de vista médico para aprender y además la gente encuentra una solución cuando no la encuentra en otro lado. Estoy viendo yo solo aproximadamente entre  180 y 200 pacientes por mes, que si hacemos la cuenta son 2.400 pacientes al año en un solo hospital que iban a quedar sin atención médica. Por lo menos si no le puedo dar la solución, lo que hago es orientarla, hacerle la primera consulta, ordenarle los primeros análisis, tomarle la presión, hacerle el examen  físico y después derivarla al médico que tiene que verla”.

Antes de trabajar en el hospital Rossi, Jorge Busetto estuvo seis años como médico de ambulancia en el Hospital de Melchor Romero y también en la parte de cardiología. Además, desde hace siete años está trabajando en una clínica neuropsiquiátrica como médico de guardia. “Más allá que me encanta la cardiología, me gusta tener un poco de idea de todo, porque tengo una visión del ser humano más integral”.

CONTENER AL PACIENTE

Cuando uno visita el gimnasio de rehabilitación cardiaca que Jorge Busetto tiene con su padre, encuentra un clima de buen humor y alegría en las personas que asisten. Esto marca un poco la personalidad de Jorge que siempre busca brindarle ayuda y contención a sus pacientes. “Soy fanático de una película que se llama Patch Adams y cuando Adams estuvo hace poco acá en Argentina, no pude ir a verlo y me hubiera gustado ya que lo admiro mucho. Creo que no hay que ser extremista y pensar que la risa te cura todo, pero sí que es algo infaltable en la vida de la gente. Calculá que un chico de 5 o 6 años se ríe más de  cien veces por día, un chico de 16 años unas 7 a 20 veces por día y un adulto ya prácticamente no se ríe o lo hace muy poco. Entonces está comprobado que la risa y el buen humor suben las defensas, liberan endorfina, la risa a carcajadas es un ejercicio aeróbico... por eso creo que el humor debe estar presente. Además la risa está muy ligada a lo que es la disminución del stress y todo lo que tienda a disminuir el stress no solo va a aumentar las defensas sino que va a disminuir las cifras de la presión arterial, disminuir las palpitaciones, los eventos coronarios... El hecho de hacerse un tiempo para reírse y para pasarla bien es algo importante para la calidad de vida de una persona. A veces los problemas se solucionan con un poco de sicología, con estar ahí y buscarle la vuelta para caerle bien a la gente. Muchos pacientes necesitan contención antes de ir a una cura. La primer misión del médico es calmar el dolor, después contenerlo y curarlo”.

SU PASIÓN POR LA MÚSICA

Jorge Busetto se considera una persona bastante incrédula y cuando hace algo lo hace solo si está convencido de ello. “En la facultad una cosa que me metieron desde muy temprano fue el criterio científico, que por decirlo de alguna forma es ver para creer. En lo único que creo es en Dios ya que hay que ser muy necio para decir que no hay pruebas de que Dios existe. Por mecanismos indirectos te das cuenta que Dios existe. Con mi pasión por la música pasó algo como mágico. Un amigo me regala un cassette de Queen, que a mí no me gustaba hasta ese momento, e incluso en el viaje a Bariloche dos o tres años antes habían pasado Queen todo el camino y me dormí porque no me gustaba. Me hago fanático y empiezo a cantar pero mal, sin pensar que iba a cantar nunca. Cuando veo por primera vez en la ecografía a mi primer hijo, a Franco, para mí era un momento muy especial y mientras lo veía con ocho semanas de vida se escuchaba de fondo una música que reconozco que era de Queen pero yo nunca lo había escuchado. Era un tema impresionante y estuve hasta que nació mi nene tratando de averiguar como se llamaba el tema, hasta que después de mucho tiempo cuando ya me lo sabía de memoria de escucharlo en la radio supe que era “El show debe continuar”. Yo para ese tiempo cantaba un poco mejor y creo que ahí empezó todo. Lo primero que me compro con el primer sueldo del hospital fue un equipo de música que tenía karaoke y empecé a grabar. A fines del año 2000 me hago amigo de Luciano Monti que es el baterista. Él  había tocado en grupos y decidimos formar una banda. Probamos un par de músicos y no funcionó, pero nosotros igual seguimos”.

Pasaron trece o catorce músicos por la banda hasta que quedó finalmente integrada por agosto de 2001 con Jorge Busetto en voz; Luciano Monti,  médico generalista y ex compañero de Busetto en el hospital de Melchor Romero, en batería; Daniel Ronchetti,  diseñador industrial y diseñador gráfico, en el bajo; Raúl Dente, músico de profesión y mago, en  piano y teclados y Álvaro Navarro Kahn que además de ser un virtuoso con la guitarra maneja todo lo concerniente a melodías y armonías en el grupo.

Sobre el nombre de la flamante banda Busetto nos comenta: “Yo pensé en el nombre porque si bien tengo muchas cosas de humildad, soy también muy egocéntrico y no tengo problemas en decirlo. ONE fue un poco al estilo Queen. Freddie Mércuri le puso ese nombre porque quería destacar lo grandiosos que eran y todavía no habían tocado en ninguna parte. Entonces ONE es porque teníamos que ser los número uno, los primeros, además es un nombre corto y fácil de recordar”.

EL DEBUT Y EL RECONOCIMIENTO

Jorge Enrique Busetto“Debutamos en La Luna –nos comenta Busetto-, en un boliche que estaba en el Camino Centenario en donde hicimos un show por mes durante cuatro meses desde agosto del 2001. Es muy poco tiempo el que tiene la banda para el crecimiento que hemos tenido y más una banda tributo. Después tocamos en la glorieta dos veces y la séptima presentación la hicimos en Romero a beneficio a través de una nota grande que nos había hecho el diario El Día en donde convocamos entre seis mil y siete mil personas. A partir de ahí hicimos el Coliseo y luego seguimos con teatros ya que no queríamos hacer circuitos en boliches. El primer teatro que hicimos  a pulmón con plata propia metimos 900 personas y era mucha gente. En el Coliseo llegamos a 1.200 y quedaron 300 o 400 afuera y en Atenas metimos 3.500 personas y dejamos gente afuera”.

La pasión con la que desarrollan sus presentaciones hace que cada vez más gente se acerque a verlos y escucharlos con el fin de revivir una linda etapa de sus vidas.

“En esto no tiene que ver la calidad musical sino que la gente se da cuenta que lo disfrutamos un montón y que lo hacemos con placer. Yo estuve tocando sabiendo que estaba perdiendo un montón de plata, que había invertido un montón de tiempo y había sacrificado mi familia, pero en ese momento lo disfrutás. El que más invirtió hasta ahora soy yo porque soy el que más vestuario tengo, compré escenografía, equipos. Los chicos de la banda a lo mejor invierten más en sus equipos para tocar y ahora están comprando vestuario porque lo nuestro tiene que pasar por algo visual. Mi satisfacción está en ver contenta a la gente. Yo no estoy de acuerdo con el músico o el artista que hace lo que a él le parece y que la gente tiene que interpretarlo como a él le parece. Ese tipo es un tipo egoísta porque uno puede mostrar lo que a uno le gusta pero tiene que manejar códigos comunes porque si todas las cosas que hacemos no tienen un sentido social no sirve”.

Uno de sus sueños aún pendientes es tocar en el barrio para que todos puedan disfrutarlo. “A mi me hubiera gustado el año pasado haber tocado en el medio de la calle –nos señala Busetto-, acá en el barrio. Creo que ahora estamos en condiciones de ir a pedir cosas a particulares, a los medios de comunicación o a funcionarios de la Municipalidad. Ahora estamos más reconocidos y saben que lo que hacemos es bueno. Tuve momentos en los que vivía con poca guita y en los que cobraba muy bien, pero siempre hice lo que quise, en contra de la marea. Cuando yo le decía a mis viejos que cantaba, era el loquito del barrio que ponía la música fuerte, ahora las cosas cambiaron. Lo mío no era nada malo, no le hacía daño a nadie y sin embargo algunos me marginaban, ahora me piden entradas”.

MÚSICA Y MEDICINA

Actualmente la banda de Jorge Busetto tiene una página en internet: www.one-theband.com, la cual es visitada por más de 200 mil personas en menos de un año. Con sus 32 años, Jorge sabe cómo equilibrar y complementar sus dos pasiones en beneficio de la gente. “La música complementa lo que yo no puedo dar como médico. Como médico es muy lindo tener el poder, la capacidad de poder salvar una vida. Si la reanimás o no la reanimás va a vivir o no. La gente te cree Dios o te exige que lo seas. Pero hay veces que la gente por más que ponga toda la voluntad sabe que tiene enfermedades incurables como cáncer, leucemia, sida o un montón de patologías que son incurables, o gente postrada que si bien no es una enfermedad incurable tiene una mala calidad de vida. Cuando vos con la medicina no le podés dar una respuesta porque la medicina tiene un límite, aparece el arte y con ese arte, con dos horas que dura un recital por ejemplo la gente la pasa bien y disfruta y se olvida por un momento de su enfermedad. Sacarlo por lo menos dos horas del pensamiento que se va a morir y hacerle sentir emociones de cuando tenía 15 o 16 años es algo bárbaro”.

Jorge tiene un montón de pacientes que son fanáticos de One, sobre todo en la unidad de transplante de médula ósea del Hospital Rossi. “Hay tres o cuatro que son muy fanáticos y hay una chica que le gusta que la vaya a visitar y se alegra de verme, y yo soy un tipo que tengo cosas muy buenas y cosas muy malas como mi carácter, reacciones, de cosas que uno trata de ir mejorando pero que sin dudas las tiene y a veces la gente te idealiza y no te ve como una persona con errores y eso no es malo si le sirve a alguien para sentirse mejor. Es crear una fantasía. Yo no estoy las 24 horas con la corona, sino que también tengo mis momentos malos. Actualmente estoy pasando por momentos difíciles y sin embargo le puedo trasmitir a la gente alegría, la ilusión. Creo que Freddie Mércuri, del cual soy fanático, sirve para transmitir esa pasión porque era un tipo genial y de alguna manera personificándolo puedo darle una ilusión sobre todo a esa gente que tiene alrededor de 40 años que son los que empiezan a tener  patologías y que son las que lo vivieron a Freddie cuando tenían 20. Cantar me pone las pilas para seguir adelante”.