OSCAR LUIS HERRERA:"Nosotros queremos trabajar por el barrio"
“Nací en La Plata hace 46 años y soy de la zona de 76 y 8 –nos explica Herrera-. Soy nacido ahí en esa zona, pero con el correr de los años fuimos creciendo y la realidad de la vida nos trajo acá, a Villa Alba. No estamos para nada descontentos, ya que nos ha ido bastante bien acá en la periferia”. LOS RECUERDOS DEL BARRIO Sin dudas, la fisonomía del barrio era muy distinta hace 25 años, ya que todavía Villa Alba no experimentaba el crecimiento poblacional que llegaría un tiempo después. “Cuando nosotros llegamos acá –recuerda Herrera-, el barrio se dividía de 604 a 610 donde había un campo muy grande. La otra parte de 610 a 613 más o menos había casas. Estaban los Bonfiglio que tienen mercado, vecinos muy viejos. De 605 a 90 estaba bastante pobladito y ya estaba la escuela 59. La gente que vivía acá era muy campechana, esto era medio campo, entonces a los vecinos les costaba mucho acercarse. En la esquina había un almacén de la señora doña Florinda que era bastante recia, y a la vuelta estaba el bar de los Linares que eran los que más o menos manejaban todo el tema social del barrio en ese entonces. Si había un asadito o una comilona pasaba por la mano de ellos. Si te aceptaban ellos era como si te aceptara todo el barrio. Te saludaban todos muy bien pero vos no participabas de nada de lo que fuera social. Cuando se juntaban en la casa a comer, festejaban, se hacían carreras de sortijas pero el grupo era cerrado”. Como muchas zonas de la periferia, el principal déficit eran las calle y el alumbrado. “Las calles eran todas de piedras –continúa Herrera-, la 605 era intransitable y no se podía entrar los días de lluvia. Teníamos para salir con el micro o en auto la Ruta 11 o la 7. Asfalto no había por ningún lado salvo la 96. Bueno los micros llegaban hasta 605 en esos momentos y 90 y vos tenías que ir a tomar el micro a ruta 11. Antes había una terminal en la 620 pero ahora no está más. Hoy seguimos con el mismo problema en Villa Alba con las calles, más allá que la Municipalidad hizo un esfuerzo para arreglar algunas con calcáreo, es muy difícil mantenerlas porque el problema más grave son los desagües, ya que no hay muchas zanjas y el agua corre por las calles y limpia todo. Está bastante mal hecho. La luz era muy precaria, es más no había luz en ningún lado. Carecíamos de todo. Después fue llegando el agua corriente y otros servicios”. En relación al crecimiento de la población nos comenta: “Esta parte nueva se loteo y se vendió todo muy rápidamente porque eran unos lotes muy baratos. Esto fue más o menos en el ‘87 u ‘88. Es un barrio muy nuevo”. UN COMIENZO DIFÍCIL Mientras muchos podían optar por tener un comercio en La Plata, Herrera eligió instalar el suyo en el barrio, en un barrio que por aquel entonces exigía un mayor esfuerzo a raíz de sus muchas carencias. “Teníamos primero una casillita en 610 y 126 –nos relata Herrera-, bien en el corazón de Villa Alba digamos. Después con esfuerzo y trabajo fuimos comprando esta esquina (122 y 604), donde había un rancho de barro. Yo era vendedor ambulante y mi señora no trabajaba. Compramos la osamenta de una casilla desarmada y pusimos tipo feria americana donde comprábamos y vendíamos ropa usada. Un día jugué a la quiniela y acerté las 3 cifras con un dinero importante para ese momento, con el número 214. Con ese dinero hicimos un local que me lo hizo Carlitos González, que me cobraba la mano de obra muy barata porque tampoco alcanzaba todo el dinero. Entonces hicimos el local y nos trasladamos con la compra y venta de ropa usada y además trajimos algunas medias, remeras, calzoncillos. La feria paraguaya por ese entonces no existía. Y con eso empezamos. Comencé a traer golosinas para que entrara más gente y así empezamos a funcionar con el kiosco que nos fue muy bien. Teníamos un horario pico que era cuando los chicos pasaban para la escuela y había que atender a todos vendiendo rápido, entonces en un momento éramos atendiendo mis chicos, mi señora y yo. Después de eso le agregué cosas de almacén y en un primer momento se fundió el tema del almacén pero no el kiosco. Juntamos un dinero más y lo volvimos a intentar y bueno con un crédito compramos una heladera y ya de allí arrancamos. Hacíamos muchísimas horas por día: abríamos a las 7 y 20 y cerrábamos a las 0 hs. en horario corrido. Mi señora estaba metida 22 horas por día además de atender a los chicos. Todo esto se hizo con esfuerzo, sino era imposible”. SU TRABAJO POR EL BARRIO Cuando Herrera llegó al barrio no había centro de salud y al poco tiempo comenzó a funcionar uno en un aula de la Escuela 59. “Con un grupo de vecinos estuvimos trabajando en la cooperadora donde fui tesorero al principio y después presidente. A través de distintos eventos, fiestas, jineteadas... compramos el terreno y lo donamos a la Municipalidad. Esto era más o menos 12 años atrás. Donamos el terreno con el compromiso que la Municipalidad nos tenía que entregar el material para construir la salita. Había un director del centro de salud que era muy trabajador y muy bueno: el Dr. Casales, que nos acompañaba a todos lados y él era el que nucleaba a todos lo vecinos. Se trabajó mucho con los vecinos más viejos del barrio. Esos vecinos de toda la vida estaban en este proyecto del centro de salud, donde colaboraron los médicos, jefes, todos. Se salía con los doctores casa por casa para vender entradas para un festival. Lo más importante que faltaba era el espacio físico y se consiguió”. El proyecto del asfalto de las calles 605 y 604 fue un pedido que se realizó con los vecinos a través de la recolección de firmas. “Esto se inició por medio del centro de salud –continúa Herrera- porque siendo la calle de tierra, los médicos y la gente los días de lluvia no tenían acceso para entrar. Cuando se vio que el Centro de Salud se hacía, se hizo el asfalto más o menos en conjunto con la 122. Con esto teníamos acceso a los lugares más importantes: la escuela y la salita”. Además Oscar Herrera colaboró en la comisión del club Villa Alba durante la presidencia de Eduardo Prieto y en la cooperadora de la comisaría 8va. “Además de tener mi comercio siempre me he movido en el barrio con el tema social, en algún momento en la calle 122 de 605 a 610, la 605 de 122 a 125 y la 608 hemos hecho poner muchas luces. Luego EDELAP las sacó y las reemplazó por otras más modernas. Cuando hacíamos las veredas conseguíamos escombros y cemento y la arena la comprábamos nosotros a través de distintas rifas que se hacían cuadra por cuadra. Con instituciones sigo colaborando, hoy por hoy mi hermano esta en la de Villa Alba como vicepresidente. Además colaboramos con mercadería en 5 comedores, pero no hacemos publicidad sino que lo hacemos de corazón”. Uno de los eventos más destacados organizados por Herrera son los sorteos que realiza en la esquina de su supermercado en calle 122 y 604, los cuales convocan gran cantidad de vecinos. “Hemos sorteado motos, 0 km., televisores, electrodomésticos, pero es una inversión publicitaria. Repartimos bonos durante 3 meses y luego sorteamos un premio. Lo hacíamos para fin de año, para el día de la madre y también para pascuas que sorteamos los huevos, esto concentra el barrio. Pero el éxito más grande lo tuvimos en una oportunidad que sorteábamos 10 bicicletas, las madres contaban que lo mandaban al pibe a comprar $3 de picada y los pibes venían corriendo para llevarse un número de la bicicleta porque la querían ganar. El día del sorteo eran más o menos 800 personas y las calles estaban todas cortadas 50 metros para cada lado”. ASIGNATURAS PENDIENTES Puede decirse que Herrera fue un poco creciendo junto al progreso del barrio y conoce de cerca muchas de las necesidades que tiene. Por eso tiene en mente seguir colaborando en todo lo que pueda para que se cumplan algunos objetivos que considera primordiales. “Nosotros queremos trabajar por el barrio, no en un comedor o una copa de leche porque hay uno por cuadra. Creo que lo más importante que falta en la zona es un Polimodal. Yo estudie en la Escuela 84, ya que éramos de esa zona, hice la primaria y un poco del secundario pero no lo terminé porque obviamente tenía que trabajar. Veo que a los chicos de acá les cuesta mucho tener que viajar para seguir los estudios. A eso debemos sumar un Destacamento policial que se ocupe de esta zona. Hoy está muy patrullado el barrio, pero por ejemplo el robo de los cables de teléfonos es tremendo. Todo Villa Alba está sin teléfono. Además faltaría un Centro de Fomento para que se dedique más a lo social, con una escuela de aprendizaje de oficios como hay en otros tantos clubes. Esa es una deuda que tenemos todos, pero los tiempos son difíciles para poder armar algo de eso. En salud estamos cubiertos, más allá que tengan o no los medios para atender a la gente y sobre el arreglo de las calles, muchas están un desastre, yo se que no se pueden arreglar todas pero aquellas principales habría que por lo menos hacer algo que no se rompa tan rápido. Es tremendo ya que no pueden entrar ambulancias ni un patrullero. Hemos tenido una reunión con los jefes del destacamento de Ponzanti donde nos dicen que ellos ponen el patrullero pero hay lugares que no pueden perseguir a un delincuente porque no pueden pasar con los autos”. EL CENTRO COMERCIAL Otro de los temas que tocan de cerca a Herrera es el de creación de un Centro de Comerciantes: “Los comerciantes nos debemos a nosotros mismos –nos explica-. En algún tiempo estuvimos reunidos con muchos comerciantes de la zona, entre ellos Chiappe, y yo soy amigo de muchos de ellos. Juntos trabajamos contra este monstruo del Día % que viene a destruir los comercios de la zona. Siempre lo hemos charlado el tema del centro comercial que es importante para nuclear un poco a todos los comercios de la zona y a través de eso hacer algunas gestiones por el barrio. Una cosa es ir individualmente a gestionar algo ante la Municipalidad o el organismo que sea y otra cosa es ir como representante al Centro de Comercio de Villa Elvira. Esa es la asignatura que tenemos pendiente. Lo que hace falta es convocar, porque somos 3 o 4 y falta un líder que salga con la bandera y diga vamos a juntar a todos y a través de eso vamos a lograr muchas cosas. Falta convocar más comerciantes que se unan con los que están y que tengan ganas de sumar su trabajo”. Oscar Herrera eligió invertir sus ahorros y depositar sus sueños en el mismo barrio que lo albergó de joven y hoy, con cinco hijos que van de los 6 a los 21 años, tiene la inmensa fortuna de haber progresado en su vida a base de trabajo y sacrificio, gozando junto a su familia de estos logros. |

Oscar Herrera vive en la zona de Villa Alba hace 25 años, de los cuales lleva 20 como comerciante. Además de conocer de cerca el crecimiento del barrio, ha colaborado siempre en el progreso de la zona.