FERNANDO SCIOMMARELLA:"Es necesario el acercamiento de la gente."
“Nací y me crié acá en La Plata en el barrio de Gambier –nos comenta Sciommarella-, a tres cuadras del Hospital Italiano. A los 20 años por el trabajo mío comencé a caminar la provincia de Buenos Aires. En el lugar donde vivo ahora a dos cuadras de la comisaría 8va, vivía un tío mío así que esta zona la conozco desde chico. Yo estoy viviendo acá con mi familia hace 10 años. Al paso de los años lo he visto crecer al barrio, y si bien no conocí a fondo la problemática de la zona porque nunca desempeñé mi trabajo acá, lo hice en zonas similares”. LOS RECUERDOS DEL BARRIO La madre de Sciommarella vivió en Villa Elvira durante muchos años al igual que sus tíos a los cuales visitaba cuando era muy chico. “Más que recuerdos tengo anécdotas contadas por mi madre –continúa- que vivió acá bastante tiempo. Cuando mis tíos comenzaron la construcción de la casa, lo que yo recuerdo es venir con el micro 8 y recorrer acá adentro en Villa Elvira que había dos calles asfaltada: la 72 angostita, la 5 que iba hasta 80 asfaltada, la 80 que también estaba asfaltada, después lo demás era todo calle de tierra. En esa época venir de allá de donde yo vivía hasta acá a la casa de mi tía insumía unos 50 minutos de viaje que para un pibito de 4 o 5 años era una aventura total. Recorría toda la ciudad de La Plata y después llegaba a destino. Todavía circulaba el tren, no diríamos el Trocha Angosta porque ya en el año 60 y pico dejó de circular, pero sí circulaban los trenes que iban a los talleres del ferrocarril allá en 56 y era toda una aventura: pasaba el tren, era otra vida, otra historia, no había tanta gente tampoco. Esto tuvo un crecimiento demográfico impresionante a partir de haberse hecho toda la circunvalación nueva y la unión que se produjo por ese hecho con lo que es el casco urbano de la ciudad. La gente decía del otro lado de la vía no, lo mismo pasaba con aquel sector donde yo vivía para el otro lado ya era Los Hornos y sin embargo todo el tema de la Circunvalación se unió, todo se mejoró”. Por aquellos tiempos, la comisaría era un centro de referencia para los vecinos de la zona. “El único teléfono que había en el barrio era acá en la comisaría –recuerda Sciommarella-, o sea en la comisaría vieja, la de madera, en este mismo lugar pero digamos en el medio del terreno. Todo el mundo que necesitaba hablar, tenía la comisaría para llamar a un médico, a un familiar y para lo que fuere. Tenía en ese momento una imagen muy fuerte en el barrio, a parte esto era un poco más chico. El crecimiento en Villa Elvira se dio hace poco, Villa Garibaldi, todo lo que es calle 7 al fondo, pero en ese momento eran todas calles de tierra, no había accesos pavimentados. Era todo muy difícil, después obviamente todo se fue mejorando”. SU VOCACIÓN Sciommarella tiene como antecedente por parte de su madre, un tío que era policía, sin embargo en un comienzo se había inclinado por otra carrera. “En un principio, una vez que yo terminé la escuela secundaria, ingresé en la Facultad de Medicina. En ese momento fue que falleció mi padre y así que tuve que salir a trabajar. Tuve que dejar la vocación de médico a un costado y tuve que salir a trabajar porque había que comer, había que seguir viviendo. Un día se acercó un amigo de la familia que era policía y ocupaba un cargo alto en la misma y me hizo el ofrecimiento de ingresar a la escuela de policía con el objeto más que nada de no perder el estudio que yo tenía. Era una carrera segura, con un trabajo que se cobra bien hasta ahora todos los meses, así que acepté el ofrecimiento sin saber en realidad qué era lo que me esperaba. Una vez adentro uno empieza a tomar conocimiento de lo que realmente es y no sé si adquiere la vocación, pero sí las ganas de trabajar. Si a uno le gusta se empapa en el tema y bueno ya hace 25 años que estoy”. A lo largo de su carrera estuvo destinado a distintos pueblos y ciudades del interior de la provincia, empezando a trabajar en La Plata recién en el año 1996. “Arranqué en el interior de la provincia en la ciudad de Las Flores –nos señala Sciommarella-, en donde es oriunda mi esposa. Después de ahí pasé a investigaciones a la parte de cuatrerismo en donde estuve 12 años. He recorrido toda la provincia de Buenos Aires y en el año 96 comencé a trabajar en La Plata en la comisaría de Villa Elisa, luego estuve en la 2da de La Plata, en la 9na. Después estuve en Berisso en Los Talas, volví otra vez a Villa Elisa, y de ahí a Gonnet, para luego pasar a Berisso 3ra que es acá en el Carmen que linda con esta Jurisdicción. El paso del tiempo y el adquirir jerarquía me posibilitó ser jefe de la comisaría del Carmen durante dos años y medio y de ahí me destinaron hace 30 días a esta comisaría. Al momento todavía soy sub comisario con aspiraciones de ascender a comisario”. TRABAJAR EN EL BARRIO Sciommarella está casado desde hace 18 años con María Victoria Fara que es maestra por vocación y empleada en el Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia desde ya hace más de 10 años. Tiene una hija de 15 años y ahora cumple funciones en su barrio. “Como vivo a dos cuadras de la comisaría, voy y vengo caminando. Llego a las 9 de la mañana y me voy a las 22 hs. En mi casa dejé una foto para que no se olviden de mí. Obviamente la responsabilidad es la misma en cualquier lado. El tema es que, aunque por el trabajo mío no estoy nunca en mi casa, tengo gente conocida en el barrio: el almacenero, el verdulero, el carnicero que me conoce de todos los días, y gente del barrio que obviamente me conoce y bueno el tema es distinto. Uno necesita y quiere hacer más de lo que se podría hacer si uno no vive en el lugar obviamente. La responsabilidad es la misma en cualquier lado, uno trata de hacer lo mejor en todos lados. En policía nosotros en estos momentos hacemos más que nada un trabajo de prevención y lo hacemos hasta que podemos, nunca contamos con los medios suficiente pero tampoco estuvimos sin nada. Lo que tenemos tratamos de adecuarlo a las circunstancias y tratar de optimizarlo. Cuando cuente con los patrulleros que me van a mandar, el personal que pedí, voy a tratar de hacer funcionar el destacamento en la zona del Barrio Aeropuerto, a lo criollo para que atienda las necesidades del barrio, para que la gente no se venga hasta acá a la comisaría, que estamos en la otra punta”. Por la experiencia recogida en ciudades pequeñas del interior y en los barrios, Sciommarella considera importante recuperar la relación con el vecino. “Nosotros no tenemos la bola de cristal. Si no contamos con la colaboración de la gente en forma permanente nunca vamos a lograr resultados óptimos. Creo que a la gente la fuimos alejando nosotros mismos. La situación es distinta en el interior, allá todo el mundo se conoce, son criados ahí, todos los policías son de ahí, del mismo lugar donde están trabajando, excepto algunas excepciones. Siendo comisario el trato con la gente es distinta, la idiosincrasia de la gente es distinta. Nosotros en la policía sabemos que la policía de Gran Buenos Aires es distinta a la de La Plata, es distinta a la de Mar del Plata, a la de Bahía Blanca y a la de la interior, pero todo eso que vemos dentro nuestro es porque la gente es distinta en esos lugares, la sociedad es distinta, lo que uno quiere y siempre aspira es a que la gente se acerque a la comisaría. Por eso uno hace hincapié cuando les da academia a los suboficiales: todo es el trato con la gente, eso es lo que uno hace más hincapié, a la gente no le podés crear más problemas de los que ya trae. Entonces hay que tratar de contenerla, de brindarle un lugar donde pueda ser escuchada, no necesariamente que vengan a hacer denuncias pero si que nos vengan a contar la problemática de su barrio. A lo mejor podemos implementar una recorrida, vigilancia, un operativo sin como se dice comúnmente mandar al frente a nadie. Es necesario el acercamiento de la gente. Yo estoy en 7 y 74 y si la gente de allá del fondo de Villa Garibaldi, de barrio Aeropuerto o de Frisón vienen para acá y me cuentan, yo puedo mandar a recorrer. Obviamente lo estamos haciendo de día y de noche, pero la problemática en sí la conoce el que vive. Y si el que vive es renuente a venir a la comisaría es una situación complicada que uno trata de revertir”. LOS PROBLEMAS DE LA REGIÓN El marcado crecimiento de Villa Elvira y de la zona sur en su conjunto, ha traído aparejado el crecimiento de distintos problemas, entre ellos la seguridad. “Con el tema de Villa Elvira hay que hacer una salvedad –nos señala Sciommarella-. Si nosotros comparamos lo que es el ámbito de La Plata con el Gran Buenos Aires, no hay punto de comparación. Es totalmente distinta la problemática: la gente, la cantidad de delitos, es totalmente distinta. Recientemente tuvimos una reunión en la Jefatura Departamental de donde surgió que las comisarías de La Plata logramos en un mes bajar en 500 hechos la cantidad de delitos comparando un mes con otro, manteniendo la misma cantidad de detenidos. No es lo ideal pero es un puntapié inicial. Todo eso fue posible porque se volcó la mayor cantidad de gente con la que uno cuenta a tareas de prevención. A mi me gustaría que hubiera delito cero, pero indudablemente hay y va haber y hubo siempre “Chorros”, para eso existe la policía. El tema es lograr que haya la menor cantidad posible de delitos. En está zona gracias a Dios no hemos tenido delitos grandes más que escruches como le decimos habitualmente que entran a la casa y se llevan algo, algún robo porque ingresan violentando algo, no hemos tenido homicidios o sea delitos graves. No es una zona que se caracteriza por eso, más que nada es una zona donde hay delitos contra la propiedad más que otra cosa, es una zona en ese aspecto tranquila. Y lo que se pretende es bajar la mayor cantidad de hechos de aquí en adelante”. EL ROL INSTITUCIONAL Sin dudas la comisaría es una institución importante del barrio y quien está a su cargo debe vigilar que no se desdibuje ese rol. “La comisaría es parte del barrio –explica Sciommarella-, es una institución más adentro del barrio. La delegación municipal es una institución que trata de paliar las necesidades de pavimentación, de arreglos de calles, de luces, nosotros estamos para brindar seguridad. Somos del barrio, no somos extraterrestres, mucho de los policías que trabajan acá son del barrio, entonces lo que se pretende es entrelazar todos, la comisaría con la delegación municipal, con los clubes del barrio, y bueno ahora próximamente van a tratarse de armar los foros de seguridad. A través de estos lo que se pretende es el acercamiento de la comunidad con la comisaría y en los foros de seguridad no solo se van a plantear problemas de seguridad sino de toda índole. Obviamente después le será transmitido a quien le corresponde dar la solución o por lo menos tratar de lograrla. Es lo importante la unión de la gente del barrio a favor del barrio, trabajar con un objetivo en común”. Además de cumplir sus funciones dentro de la institución policial, Sciommarella a desarrollado actividades a favor de sectores carenciados de la comunidad. “En los dos años y medio que yo estuve en la comisaría del Carmen con mi señora creamos un comedor infantil. Lo mantuvimos mientras pudimos, mientras recibimos ayuda durante casi un año y un poco más. Nos habíamos integrado a pesar de que no vivíamos ahí, pero uno viendo las necesidades se largó a la patriada como uno dice. Por suerte hemos recibido donaciones de gente de acá del barrio para llevar a otro lado, dándole la leche y la comida a casi 60 o 70 pibitos y dándole apoyo escolar. Teníamos una mini biblioteca y bueno ahí tratábamos de contenerlos de sacarlos de la calle. Lo que se necesita ahora en este momento, es que los clubes sean clubes de barrio, los que eran hace 40 años cuando yo me crié en la zona del Club Universal. De los 5 hasta los 20 años yo vivía en el club: jugaba al básquet, al fútbol... pero eso se fue perdiendo con el tiempo. A los chicos hay que sacarlos de la calle y esa es una de las formas más coherentes. En la calle están todas las tentaciones habidas y por haber y hay que empezar a ejercer el rol de padre y el de madre. Mi hija tiene 15 años y después de la 19 hs no sale sola, si sale con la madre o conmigo, pero uno le explica porque no quiere que salga y así tienen que hacer todos. La solución es que la familia comience a poner límites, todos necesitamos límites: los chicos los grandes, todos. Hay que saber dónde comienzan los derechos del prójimo y eso se enseña en la casa. Todo empieza por la casa por la escuela, por las instituciones que cerraron las puertas, entonces hay que tratar de lograr que las instituciones de los barrios abran las puertas a la comunidad más que nada a la juventud, y los grandes ponernos las pilas cada uno en su función y tratar de mejorar todo esto”. Responsable, solidario y directo para expresar sus opiniones, Fernando Sciommarella asumió el compromiso de trabajar por mejorar la calidad de vida de su comunidad, comprendiendo claramente el importante rol que debe cumplir toda institución y en el marco en que debe ejercer sus acciones. “Las leyes ya están hechas desde hace mucho tiempo, hay que cumplirlas. La constitución es la piedra fundamental de todo, y aquel que transgrede una norma la sociedad lo va a sancionar”. |

El Sub Comisario Fernando Sciommarella asumió recientemente como titular de la Comisaría 8va de nuestra localidad. Además de su vocación por servir a la comunidad, siente un especial cariño por Villa Elvira, lugar en donde vive desde hace 10 años. Por ese motivo nos sentamos a charlar de los problemas de seguridad de su querido barrio y de la relación entre los vecinos y la institución policial.