MIGUEL ANGEL (COCO) DE LA CANAL:"Vi crecer todos los barrios que se hicieron nuevos."
UNA ZONA DE QUINTAS Y TAMBOS Coco de la Canal nació en el año 1936 en La Plata y vivió en distintos barrios del Gran La Plata hasta que se radicó definitivamente en Villa Elvira, en la zona de Aeropuerto. “Anduve por todos lados –recuerda-. Anduve por Los Hornos, Olmos, y acá en Villa Elvira debe hacer unos treinta años que vivo, siempre en la zona de Aeropuerto. Acá era todo campo y caminos de tierra. La calle 7 era angostita y después la ensancharon hasta 90. Había muchas zanjas... eran casi todas quintas y para el fondo eran todos tambos. Donde ahora está Parque Sicardi era un tambo y del otro lado del camino a Correa también. Por acá era poco lo poblado. Donde está el Palihue era un campo baldío que había una cancha de caballos de trote. Villa Montoro era el club y muy pocas casitas alrededor. Estaban los Montes de Oca, Pachín Pérez, los Alvarez y gente que ya no recuerdo los apellidos”. UNA VIDA DE TRABAJO Quienes conocen a Coco de la Canal o trabajaron con él, coinciden en señalar la gran predisposición y capacidad para el trabajo que siempre tuvo, desde sus primeros tiempos en la delegación Municipal de Los Hornos donde empezó en el año 1967. “Yo empecé a trabajar en la Delegación de Los Hornos y vivía en Poblet –nos explica Coco-. De allá me iba en moto cuando estaba seco y cuando llovía tenía que ir a caballo hasta la punta del camino costa sur y 66 en donde tomaba el micro 307 que me dejaba en la delegación. Empecé manejando el carro a caballo que tenían para llevar caños y otras cosas y cuando llegó un tractor ya eran palabras mayores. En Los Hornos había una máquina y éramos dos maquinistas y acá en Villa Elvira necesitaban un maquinista, me daban una máquina efectiva y me quedaba más cerca de mi casa, así que me trajeron acá. Estaban Di Santo de delegado y el negro Cameroni que era el sub delegado. Al comienzo empecé a hacer de todo: tanto maquinista como tractorista, barrendero, podar plantas, poner caños... lo que había. Después ya me dediqué a la máquina sola y anduvimos en casi todos los loteos nuevos como el de Parque Sicardi que todas las calles las abrimos de la Delegación. Vi crecer todos los barrios que se hicieron ahora, ya que anduvimos en todos con la máquina”. Con el tiempo Coco de la Canal pasó a ser sub capataz para ayudar a Guarracino que era el capataz general y luego de cuatro o cinco años cuando éste se jubila asume ese cargo. “Cuando había algún maquinista enfermo o una máquina libre, porque nosotros teníamos dos máquinas acá en Villa Elvira, iba yo a manejarla o si había algo urgente y el maquinista estaba de vacaciones lo hacía yo. Nosotros teníamos en 7 y 83 montañas de calcáreo y de tosca acopiadas que compraba la Municipalidad. Cargábamos en ese lugar y se hacían las calles que el delegado te decía. Teníamos un pizarrón en donde estaba anotada toda la maquinaria de la delegación y las cuadrillas con los nombres de los capataces y el lugar donde estaban trabajando. Era un parte diario de donde estaba cada uno. Además se llevaba todo por planilla, había un control de todo. Entraban 500 caños y todos los días tenías que anotar cuantos salían, dónde se colocaban. No faltaba un caño. Con la tosca lo mismo, con todo. Había que rendir cuenta”. Coco de la Canal se jubiló en agosto de 2001 y hasta último momento se lo podía cruzar en alguna calle trabajando con la motoniveladora. “Después que me jubilé, los primeros tiempos extrañaba el trabajo –nos señala-. Tantos años madrugando, acostumbrado a ir para todos lados... después se te pasa. Lamentablemente a mí no me agradecieron mucho todo lo que hice acá en la Delegación. Yo hoy como jubilado tendría que cobrar mucho más que lo que cobro ya que el cargo de capataz general nunca me lo dieron. Cuando hicieron el Ente Sur la categoría de capataz general desapareció y volvimos a peón todos, que fue cuando me llevaron al galpón de calle 96 en el primer plan piloto que hicieron y después volví a la delegación cuando estaba Lamarque. Tenía que cumplir un horario de 9 horas, no teníamos más horas extras ni nada. Así que trabajé en esas condiciones hasta que me jubilé sin volver a tener el cargo que tenía”. LOS BARRIOS NUEVOS Todos los loteos que se realizaron en estos últimos veinte años, los cuales dieron origen a nuevos barrios, tuvieron como denominador común la presencia de Coco de la Canal en el trabajo de apertura de calles, ya que esa tarea estuvo a cargo de la Delegación Municipal. “Lo primero que se hizo fue el Parque Sicardi de 650 al camino a Correa y de 7 a 14. Después se hizo del camino para el otro lado que era todo campo, lo único que había era la estatua de Garibaldi y una casita donde daba la vuelta el micro 518. Por ese entonces andaba además el 79 por la calle 7 que era un micro viejo de color plateado. La calle 650 de 7 a 22 por ejemplo, cuando yo fui para abrirla no se podía pasar ni a pié. Estaba todo cerrado con plantas y tuve que meter la máquina y voltear ramas y así se abrió. En Villa Alba también las hicimos todas nosotros. Ahí estaban los rematadores que te pagaban a veces las horas extras los sábados para terminar. Villa Alba era más campo todavía, con menos gente. Se abrió un primer tramo de 604 a 609 y después se siguió hasta 611 más o menos. Ahora llega hasta las canteras. La calle 122 de 604 a 611 era una calle perdida, una huella angostita para pasar de a pié y esa la abrí también yo”. Sin dudas uno de los mejores recuerdos que tiene De la Canal son los vecinos de esas zonas: “De los vecinos siempre recibí agradecimientos y regalos. Cuando yo iba a trabajar con la máquina al mediodía me daban siempre comida. Estoy muy agradecido siempre con los vecinos, de todos lados”. En pocos años esa zona de campo se fue transformando por acción de las inmobiliarias y rematadores. “Primero venían los agrimensores –nos comenta-, marcaban las calles y después las hacíamos nosotros. Las calles quedaban con una base de tierra, salvo que la pagaran los rematadores como en Montoro cuando se loteó de la 7 a la 13 que se hizo algunas calles de mejorado. Era obligación por lo menos hacer una calle bien y poner caños en todas las esquinas, pero la mayoría no lo hizo”. EL CENCERRO Además de su trabajo en la Delegación Municipal, Coco de la Canal fue vicepresidente del centro tradicionalista “El Cencerro” participando activamente en esta institución y logrando ganar cuatro años consecutivos el torneo de sortija. “En una época estuve ligado a un fortín gaucho que estaba en 604 y 7 que se llama “el Cencerro” donde hacíamos carrera de sortija y fiestas criollas. Después íbamos a todos los desfiles. Yo era vicepresidente y mi cuñado que falleció era el presidente. Cuando yo me uní a la comisión ya venían de hacía muchos años. Teníamos un lugar hermoso. Ahí hacíamos las carreras de sortija, jineteada, criábamos animales y cuando había fiestas se llenaba de gente. Como poníamos los asadores para calle 7 y se veían, muchos que pasaban se bajaban a comprar carne y se la llevaban para el fondo. Además funcionaba un buffet como para que queden unos fondos para el fortín. Antes era más barato hacer esas fiestas, porque los caballos para la doma te los prestaban, no te cobraban nada. Ahora vos haces una jineteada y tenés que pagarle al tropillero que te trae los caballos, que te cobra un montón de guita, más los viajes a los montadores y tenés que darles de comer. Nosotros no sacábamos un mango con las fiestas porque todo lo que se recaudaba era para los premios. Si se corría sortija lo recaudado se dividía para el primero, segundo y tercero. Nosotros salimos cuatro años campeones de sortija en el campeonato que se hacía con todos los fortines de la zona. Participaban el Bigua, Centro Tradicionalista el Berissense, La Montonera de Ensenada, El Arriador y muchos otros que ahora no recuerdo. Teníamos un equipo de sortija bárbaro: Cerato, el negro Zapata, yo, los Capeletti padre e hijo. Después eso se fue perdiendo y cuando fallece mi cuñado seguimos un tiempo pero ya se había perdido el entusiasmo y yo ya había dejado los caballos. Ahora voy a algunas fiestas pero no es como antes que estaba todo el tiempo ahí”. El fortín El Cencerro cuenta con una trayectoria de más de cincuenta años y actualmente tiene su sede en calle 27 y 610. EL BARRIO HOY Apelando a su gran experiencia y conocimiento del barrio y del trabajo de la delegación, lo consultamos sobre este presente que vive la localidad. “Villa Elvira se extendió mucho en estos últimos años –nos explica-, pero no hay mucho progreso para la gente. Todavía hay calles que no se pueden transitar por el barro que hay. Del tiempo que yo trabajaba con las máquinas había en la delegación dos motoniveladoras, tres palas cargadoras, dos camiones propios más dos camiones que alquilaban y hasta una motoniveladora más que alquilaban. Era impresionante el trabajo que se podía hacer en las calles en ese tiempo. Ahora desde que me jubilé que las máquinas están rotas y ahí están... en una zona grande como es esta. Si una calle de tierra se mantiene con una motoniveladora, cuando llueve seguro que se hace barro pero a los dos o tres días se seca y le volvés a pasar la máquina por lo menos no se harían esos pozos o esas lagunas que hay. Antes no era así. En tiempos que vine a la Delegación, los peones de cuadrilla eran 80 o 90, ahora serán unos 15 efectivos”. Comparando las distintas etapas que le tocó vivir como empleado municipal, de la Canal nos señala: “Desde mi época fue disminuyendo el respeto como quien dice, y la gente quería hacer cada vez menos. La mejor época que vivió la Delegación fue cuando estuvo Di Santo y cuando estuvo Emilio Novoa, un delegado viejo que hizo todo lo que hoy hay en la delegación: galpones, pañoles, herramientas. Con Lucas Forneri también se trabajó bastante porque se alquilaban máquinas. Lamentablemente se fue perdiendo el trabajo por el mantenimiento de las máquinas. Sacaron los talleres municipales que estaban donde está el estadio ahora, en donde trabajaba un montón de gente. Vos llevabas una máquina y en una semana o antes te bajaban el motor, le hacían un cambio de aros o lo que sea y la máquina la traías de vuelta. Yo he llevado una máquina un jueves para cambiar un embrague a una motoniveladora y el sábado estaba listo para venir a trabajar. Ahora tenés máquinas tiradas desde hace años. Se fue perdiendo todo lo que se hacía, no hubo más respeto ni con la gente ni hubo responsabilidad. Los últimos delegados no fueron malos, a lo mejor eran demasiado buenos. En estos últimos tiempos tenía que andar detrás de los obreros, en la calle y a veces llegaba y no se había hecho nada, y tenía que renegar con un vecino, la máquina estaba rota... Creo que habría que preocuparse por tener por acá (Barrio Aeropuerto) o un poco más adelante un lugar para las maquinarias. Conseguir las máquinas que se tenían antes y tenerlas ahí, porque de 90 para 72 ya no se necesita casi ninguna máquina. Necesitan que pase el barrendero, limpieza, servicios, pero de 90 hacia Correa todavía se necesita mucho trabajo de máquina y de cuadrillas para limpieza de zanjas y colocación de caños. Eso es lo esencial: caños grandes bien colocados y tener siempre abiertas las zanjas para evitar que las calles se inunden”. Cómo trabajador y vecino de la zona, Coco de la Canal tiene un especial amor por su localidad y sin dudas dejó su huella en cada calle que hoy transitamos junto con el recuerdo y el reconocimiento de los vecinos que siempre lo vieron trabajando por mejorar la calidad de vida de su comunidad. “A mi me gusta el barrio, me gusta la gente. Villa Elvira es un muy buen barrio. Hay que mejorar la atención al barrio, hay que darle más vida a la gente, darle un poco más de beneficios. Hay lugares donde la gente no puede salir ni de a pié y eso va desgastando y van tomando bronca contra la delegación, contra la gente que trabaja y por ahí no tienen la culpa. Dándole un poco más de beneficio a la gente en arreglos y mantenimientos de calles ya le mejoras un poco la vida”. |

Cuando uno repasa los últimos veinte años de la historia de Villa Elvira, tiene como una postal inconfundible el paso de la motoniveladora abriendo calles en medio del campo para dar vida a los nuevos barrios que nacían como Parque Sicardi, Villa Alba, San Antonio, Frisón, Montoro, Palihue. El responsable de manejar esas máquinas o dirigir esas cuadrillas era Coco de la Canal. Con él recordamos esos tiempos y conversamos sobre este presente de la localidad.