MAXIMO ACOSTA:Una vida consagrada al boxeo
"Vine a La Plata hace 29 años a probar suerte -nos comenta Acosta-. Me casé con Marta y me vine para acá. Primero me vine como para disfrutar unos meses porque tenía familiares en La Plata y después nace mi primer hijo, Simón, y ya me instalé. Compré un terrenito en 78 bis entre 18 y 19, me hice la casa y luego vinieron los otros chicos: Pablo, Santiago, Marcos, Lucas y la última que es Carolina". De aquel barrio que por ese entonces era parte de Villa Elvira, Acosta tiene gratos recuerdos: "Me acuerdo que la 22 parecía más angosta porque tenía un mejorado arriba y la 19 estaba cerrada. Donde compré no llegaba ni la luz y después se hizo una línea precaria, así que lo conozco el barrio prácticamente desde los comienzos. Me encantó lo que era el barrio y la ciudad, la tranquilidad que había". Nacido en el Barrio Tablada en la zona sur de Rosario, a pocas cuadras del río Paraná, Acosta no olvida su ciudad natal. "Aunque hace años que estoy acá siempre me acuerdo de Rosario. Hay un recitado que hace Troilo: Dicen que me fui de mi barrio. Cuándo, si siempre estoy llegando… o sea que yo nunca me fui de mi ciudad de Rosario y quiero mucho a mi ciudad y a mi club Newell's Old Boys que es una pasión que mantengo siempre". Sobre los amigos y afectos que dejó en Rosario, Acosta nos explica: "Siempre fui de hablar y aprender con gente muchos mayor que yo, pero recuerdo muchísimo a un amigo que tenía mi misma edad y andábamos juntos para todos lados, atrás de las pibas, era el "Polaco" que hace tiempo que no lo veo. Era otra época donde allá estaban los parquecitos de barrio, esos que se ponían música para bailar, era otra época más sana. Cuando vine acá a La Plata también era todo más sano, más tranquilo. Hoy fue cambiando todo y nadie puede ignorarlo, por eso yo no me aparto de mis convicciones y les inculco a los chicos que vivan sanos y estoy en contra de la droga". EL BOXEO, SU GRAN PASIÓN Desde temprana edad, Acosta abrazó con pasión el boxeo y a pesar de no poder seguir practicándolo por problemas de salud, siguió ligado a él como entrenador. "Tuve dos hermanos mayores que boxearon antes que yo -recuerda-, Antonio Acosta que ya falleció y Juan Carlos Acosta. Ellos fueron los primeros que boxearon y eso fue una guía para que yo un día a los 17 años diga voy a entrenar y me fui al club Ñaró de Rosario a entrenar con Albino Tapia y Nicolás Cosenza. Nunca me voy a olvidar porque eran los entrenadores de mis hermanos, pero yo los encaré por las mías y después fui muy responsable, como ahora lo son mis hijos. El primer año creo que no falté ni un día y en general no faltaba prácticamente nunca. El único campeonato que tuve la posibilidad de intervenir fue un torneo provincial en Santa Fé que lo gané en el año 1967 en la final a Hugo Campagna y tenía que venir a pelear el campeonato argentino a Unidos de Pompeya, lugar que con los años iba a pelear mi hijo, y por tener un problemita de dentadura no me permitieron pelear. Con muy pocas peleas, 24 como amateur, por la imprudencia de mi técnico me hice profesional cuando hoy se exigen como mínimo unas cuarenta, y estoy de acuerdo con eso ya que es necesario pulirse de amateur y aprender de todo, hasta de los fracasos. Como profesional hice ocho peleas de las cuales gané tres, empaté una y perdí cuatro, pero eso queda en lo anecdótico porque le pasa a un montón de gente. Cuando uno va a pelear afuera puede ganar matándolo al rival, sino gana siempre el local. Una sola pelea considero que perdí bien. Afuera pelee dos veces en Tucumán, San Juan, La Rioja y Rafaela. De todo me quedó una enseñanza bárbara. Después, por un problema de un soplo en el corazón no me permitieron boxear más. Desde ese momento seguí yendo a los clubes a ayudar y desde los 17 años que empecé nunca dejé el boxeo". LAS NUEVAS GENERACIONES Sin dudas que Acosta transmitió a sus hijos la misma pasión por el boxeo, pasión que se vió reflejada en los grandes éxitos que tuvieron al salir campeones provinciales y nacionales. "Cuando vine para La Plata -nos señala Acosta-, traté de enseñarles a mis hijos boxeo y los entrenaba en un galponcito en el fondo de casa. Había hecho cabezales caseros, guantes grandes para que no se golpearan y por eso tuve la suerte que mis cuatro hijos campeonaran desde el torneo provincial para arriba, torneo argentino, selectivo y ganaron todo no barrialmente sino en la Federación Argentina, a lo que se suma que Santiago estuvo seis años en la selección viajando a once países, consiguiendo medallas de oro, plata y bronce. Además, con mis hijos aprendí cosas, por ejemplo si Santiago aprendía algo en Cuba o en la selección con el cubano Sarverio Fuentes me lo trasladaba acá para que se lo enseñe a los chicos o con Simón que era un contragolpeador como yo le enseñé pero él lo hacía naturalmente. También aprendí cometiendo errores ya que con quince peleas no lo llevaba a Buenos Aires a mi hijo Simón porque nadie me orientaba y después terminé llevando a Santiago con una pelea y a Pablo para debutar, y pelearon unos torneos maravillosamente contra tipos de trece o catorce peleas y Santiago salió campeón juvenil en el año 1996. Si bien tenían poca experiencia, tenían un buen entrenamiento. En el año 1998 se dio un caso inédito en el que Simón, Pablo y Santiago salieron campeones provinciales que fiscalizó la Federación Argentina en el club Reconquista de La Plata en 48, 51 y 57 kilos. Caso inédito y un honor para La Plata. Además de mis hijos, tuve a mi sobrino Miguel Angel Crespo que entrenó mucho tiempo conmigo y llegó a hacer dos peleas". LA ESCUELA DE BOXEO
"En el año 1986 me vine acá al Club Juventud Zona Sur y me hice socio y para el año 1992, cuando fueron creciendo mis hijos, me instalé a entrenar aquí. Me acuerdo que la calle 74 era de tierra y en estos doce años pasaron un montón de muchachos y chicas, porque tuve la suerte de entrenar mujeres que fue un halago de llevarlas a pelear a la Federación Argentina como Gabriela González o Romina Fitipaldi. Además quiero remarcar que la enseñanza de boxeo es totalmente gratis, esto lo hago por cariño al deporte, porque lo adoro al boxeo, si bien me gustaba mucho el fútbol para jugar era un pata dura, así que dije: miro fútbol y practico boxeo". En relación al estilo de boxeo que enseña y sus referentes como boxeadores, Acosta nos explica: "Cuando fui a Rosario a entrenar a mi hijo Santiago hace tres años atrás, estuvimos en el club Rosarino del barrio Saladillo y los técnicos que estaban allá como Rubén Ranni, Julio Campagna, Duré, que son todos de mi época y de mi edad y luchan y trabajan por los pibes como yo. Cuando vieron a Santiago boxear de contragolpe me dijeron que ese no era mi boxeo, ya que yo iba al frente. Lo que pasa es que cuando yo entré a verlo a Monzón o a Ray Sugar Leonard dije esto es el boxeo. Contragolpe, velocidad, el juego de piernas, entrar y salir, eso es el boxeo. La pelea más grande que vi en mi vida fue la de Leonard contra Tommy Hearn. Entonces cuando fui entrenando a mis hijos les enseñé mucho de ese contragolpe y Simón fue un gran contragolpeador que en su plenitud no tuvo la suerte de ir a Buenos Aires, pero pagó el derecho de piso y abrió el camino para los chicos que siguieron. Por eso mi escuela es el contragolpe bien ordenado, con prolijidad". Toda disciplina amateur se sostiene con un enorme esfuerzo y trabajo, ya que los aportes económicos escasean y lamentablemente el boxeo no es apoyado como los demás deportes. "A los chicos les entusiasma el boxeo -nos explica Acosta- pero no hay un respaldo para la práctica del boxeo. La Secretaría de Deportes de La Plata hace cosas para cualquier disciplina de deporte menos el boxeo. Hace poco hubo una reunión de técnicos, manager y profesores de distintas disciplinas y no estaba incluido el boxeo. Aunque no me hayan llamado a mí, aunque sea hubieran llamado a otros técnicos que vienen trabajando de hace años. El boxeo amateur es deporte, mis hijos honraron y honran a la ciudad de La Plata con sus logros deportivos, ya que cuando pelean afuera se presentan como boxeadores de La Plata y estamos hablando de campeonatos argentinos. En los torneos no se paga nada a los participantes y los que van a pelear tienen que ir en tren hasta Buenos Aires y una vez allá tomar el subte para combinar, llegar y pelear más allá del cansancio del viaje. Entonces por qué no reconocer la Secretaría de Deportes todo este esfuerzo y colaborar. El boxeo es una disciplina más y los chicos vienen y se entrenan con gran entusiasmo. Ahora tengo un grupo de chicos como Sebastián Fernández, Lucas Hernández y Luis Auge que ya hacen sus primeras armas. Lo cierto es que durante muchos años le pusimos el pecho y con mucho sacrificio seguimos adelante con buenos resultados. En estos doce años no tuve respaldo económico de nadie. Si bien entrenamos en Juventud Zona Sur, todo lo que se hizo lo hicimos con mis hijos, el ring, la tarima, todo. Nunca tuvimos una ducha u otras comodidades como hay en otros clubes, por eso estoy evaluando un ofrecimiento para trasladar la escuela de Boxeo Rosarino a otro club". De la escuela de boxeo Rosarino salieron muchos pugilistas que cumplieron una destacada tarea. "Pasaron un montón de muchachos a lo largo de estos años que eran muy buenos boxeadores. Había un medio pesado que falleció en un accidente a los 27 años, el Payo López, que hizo 11 peleas conmigo perdiendo una sola y después estuvo Juan José Salerno que hizo también 11 o 12 peleas perdiendo una sola y después dejó y muchos otros chicos que llegaron a ese estándar de peleas y algunos siguen, otros dejan". FESTEJO Y NUEVO PROYECTO Máximo Acosta festejará sus doce años como entrenador con un festival de boxeo el día 10 de diciembre en el club Juventud Zona Sur, en calle 74 entre 18 y 19 a partir de las 21 horas. El evento contará con la presencia de boxeadores de Buenos Aires quienes enfrentarán a Simón y Lucas Acosta y a Luis Auge, a lo que se sumarán los nuevos valores Sebastián Fernández, Lucas Hernández y Gabriel Bianchi. "Quiero agradecer a Carlos del puesto El Morenito de 12 y 54, a Lole Hernández y al Dr. Alberto Delgado que van a respaldarme para la realización de este festival, al Presidente de la Federación Argentina que me obsequió cuatro pares de guantes y dos cabezales que andaba necesitando y al hacerse todo a pulmón y gratis al que me da algo se lo tengo que agradecer y hacer público y por eso quiero agradecer al Periódico Villa Elvira porque son varias las notas que nos hizo, a mí me sirve y los chicos se motivan y se entusiasman". Además, Acosta tiene en mente un proyecto que beneficiará a muchos chicos del barrio: "A comienzos del año 2005 voy a hacer un galpón en 81 entre 15 y 16 para instalar una parte de la escuela de Boxeo Rosarino y entrenar a todos los pibes del barrio totalmente gratis. Ya les dije lo que iba a hacer y están todos chochos y las madres del comedor Juan Gabriel que está enfrente me dicen que con esto voy a sacar a un montón de chicos de la calle. Con el deporte se los contiene a los chicos y con la experiencia que tengo a lo largo de estos años se cómo hablarlos, acomodarlos con respeto y los chicos aceptan esos códigos". Sincero, humilde y trabajador, Acosta ha obtenido grandes logros con sus discípulos y por sobre todas las cosas ha sabido poner su pasión por el boxeo y su enorme corazón al servicio de los más jóvenes. |

Desde hace 12 años funciona en el club Juventud Zona Sur, en calle 74 entre 18 y 19, la Escuela de Boxeo Rosarino, la cual está a cargo de Máximo Acosta. En una pausa en el entrenamiento, dialogamos con este embajador del boxeo rosarino quien trabajando con mucha humildad y profesionalismo, ha obtenido importantes logros a nivel provincial y nacional con sus dirigidos.
Con mucho esfuerzo y trabajo, Acosta se matriculó como técnico de boxeo, licencia Nº 685 de la Federación Argentina, y comenzó a formar gran cantidad de chicos y chicas del barrio en boxeo competitivo y no competitivo.