Ignacio Correas*

En nuestro anterior número terminamos con la Historia de Villa Garibaldi. Ahora continuaremos con una de sus poblaciones vecinas: Ignacio Correas. Las comunidades de la zona sur datan aproximadamente de la misma fecha que Villa Garibaldi, pero responden a finalidades distintas. Fueron concebidas como estaciones o paradas del ferrocarril a Magdalena y excepto Bavio, que tuvo un parcelamiento importante aprobado por el departamento topográfico, tanto Ignacio F. Correas, Arana, Poblet y Oliden en la línea a Lezama, tienen un parcelamiento reducido a los alrededores de la estación que sirvió a su funcionamiento.

IGNACIO F. CORREAS

Sus tierras pertenecieron a Francisco Pereyra de Lucena hacia 1759, quien vendió a su nieta Rosa Silvia Ríos y Pereyra, siendo sus herederos Ignacio Correas y Gregorio González.

A la muerte de Ignacio Correas su parte fue adjudicada a su mujer doña Juana Videla, quien hizo medir sus tierras por el agrimensor Manuel Egía en 1860.

Ignacio F. Correas llegó a tener unas casi cinco mil hectáreas que mas tarde permutó con Joaquina Arana de Torres y el Ferrocarril de la Costa Sud, con unas 16 hectáreas para vías y estación en octubre de 1886. La estación se ubicó en la recta trazada por la mitad de los campos de Adrian Arana, en el límite del partido de La Plata, partiendo de la estación Rufino de Elizalde. Desde Correas, la línea buscó Magdalena y traspasó el Arroyo Cajaraville, llegando a Bavio a unos 12 kilómetros como una de las estaciones intermedias.

Hacia 1901, según un plano aprobado por el Departamento de Ingenieros, se fraccionó frente al cuadro de la estación, una superficie para el pueblo General Mansilla, detallado en la carpeta correspondiente, archivada en la Dirección de Geodesia. Ignacio Correas floreció con la estación y languideció con su clausura en 1962. Se ha recuperado lentamente y a partir del camino pavimentado que lo une con La Plata tuvo un crecimiento sostenido con perspectivas de futuro.

LA LUCHA POR EL CAMINO

Sin dudas el acceso a Correas es un importante corredor productivo que a comienzos de la década del ’90 estaba poco más que intransitable. Luego de no recibir respuestas satisfactorias a los pedidos efectuados por nota al Intendente Julio César Alak en diciembre del año 1992 y al entonces Gobernador Eduardo Duhalde en agosto del año 1993, los vecinos de Ignacio Correas decidieron llamar la atención con un original método de reclamo. El día 15 de Febrero de 1994, más de 100 habitantes a bordo de tractores, camiones, camionetas, autos y caballos, marcharon ruidosamente por las calles de la localidad solicitando la pavimentación de los 8 kilómetros del camino que los une con la ciudad de La Plata. Nacían los “tractorazos”.

En el segundo, realizado el 30 de marzo de ese mismo año, marcharon hacia la Gobernación y fueron noticia en muchos medios periodísticos. El diario Clarín del día 18/04/94 sintetizaba el sentir de los habitantes de Correas diciendo: “Hace 15 años se quedaron sin trenes y ahora parecen condenados a sucumbir en los campos anegadizos”.

Pasaron tres tractorazos más y finalmente la Municipalidad de La Plata se hace eco de este reclamo. El 7 de Julio de 1995, se inauguraba el asfalto del camino a Ignacio Correas.

Actualmente Ignacio Correas cuenta con una población estable, una importante escuela provincial, un  Jardín de Infantes y una unidad Sanitaria, así como un activo Centro de Fomento Vecinal. En cuanto a su producción, cuenta con tambos y quintas y varios comercios que atienden las necesidades de la población.

ORATORIO SANTA MARTA

Una de las ventas de las tierras de Ignacio Correas llegó en 1927 a Tedín Uriburu, en cuya granja algunos refieren el reclutamiento de hombres con pertrechos para la revolución del ‘30. En 1969 la fundación Marial adquirió la quinta “La Virginia” con una gran casona e instalaciones complementarias que destinó a lugar de descanso para docentes de los colegios e institutos de profesorado Juan N. Terrero, cuya dirección ejercían desde hacía 10 años. La casona fue adaptada estableciendo en una habitación una capilla para la celebración diaria de la Santa Misa. Posteriormente y ante el incremento de las actividades en la zona, el Doctor Benito Pérez donó una hectárea sobre el camino con destino a la instalación de una capilla. En memoria a Marta, su única hija fallecida joven, pidió que  la nueva capilla llevara su nombre.

La construcción fue encargada al arquitecto Carlos Alberto Tau, quien tras varios proyectos concibió el aceptado, de estilo moderno y abundancia de madera lustrada. Además de Tau, colaboró el Ingeniero Hugo Brancaleone y obreros de Correas. La obra fue financiada en gran parte por la asociación alemana Adveniat y prestaron su asistencia  a la obra la Policía de la Provincia de Buenos Aires, cuyo personal trabajó en el machimbrado del techo interior y revestimientos de madera, y la población de Correas que costeó los bancos y otras instalaciones. Finalmente la capilla fue inaugurada por Monseñor Quarracino con el nombre de Santa Marta.

(*) Fuente consultada: Apuntes del Ingeniero Carlos Rocca.

 
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